¿Qué día es hoy? Seguro que te veo. Ah sí, martes. Tengo que coger la bolsa del gimnasio. Y seguro que estamos otra vez igual. Que sí, que no, que todo lo contrario. Me reclama el microondas. Que quiero pero no puedo… ¡las zapatillas de deporte! Pondré mientras las tostadas. Me estoy empezando a hartar de todo esto. Borrón y cuenta nueva. Sí. ¿Y qué me pongo? Te odio, ¡sal de aquí! La camiseta roja. O mejor,… no salgas. ¡Las tostadas!
domingo, 21 de septiembre de 2008
jueves, 18 de septiembre de 2008
Secreto
Seguimos con las voces de mujer... Esta vez, Elena Martín Vivaldi.
Lo que yo tengo en el alma,
¡ay amor! tú no lo sabes;
¡lo que yo tengo en el alma...!
Inquieto recuerdo agudo,
traído en luces de tarde;
aroma sin flor ni olor
estremecido en el aire.
Un querer lo que no quiere
a voluntad doblegarse;
un no saber dónde hallar,
un ansia de vaguedades;
un dolor que se me clava
arañándome la carne;
un pensar, locos deseos...,
sueños anhelo inefable.
Ímpetus que se me quiebran
entre las manos cobardes;
llanto que rompe la voz
angustiada de llamarte.
Toda la vida en mis labios
secos de desesperarse;
toda la noche en mis ojos
ciegos, donde los dejaste;
toda la muerte en mi vida
pálida de soledades.
Lo que yo tengo en mi alma,
¡ay amor! tú no lo sabes;
lo que yo tengo en el alma
desesperada de amarte.
Lo que yo tengo en el alma,
¡ay amor! tú no lo sabes;
¡lo que yo tengo en el alma...!
Inquieto recuerdo agudo,
traído en luces de tarde;
aroma sin flor ni olor
estremecido en el aire.
Un querer lo que no quiere
a voluntad doblegarse;
un no saber dónde hallar,
un ansia de vaguedades;
un dolor que se me clava
arañándome la carne;
un pensar, locos deseos...,
sueños anhelo inefable.
Ímpetus que se me quiebran
entre las manos cobardes;
llanto que rompe la voz
angustiada de llamarte.
Toda la vida en mis labios
secos de desesperarse;
toda la noche en mis ojos
ciegos, donde los dejaste;
toda la muerte en mi vida
pálida de soledades.
Lo que yo tengo en mi alma,
¡ay amor! tú no lo sabes;
lo que yo tengo en el alma
desesperada de amarte.
Siguiente, por favor
Tap, tap, tap. El bolígrafo rebotaba contra las hojas de su agenda, en un movimiento repetitivo. El candidato en cuestión exponía una propuesta, innovadora, sí, pero quizás no lo suficiente.
Apenas escuchaba ya, cuando se oyó el timbre de un teléfono. Apresurada, una de las auditoras metió la mano en su bolso. Al mirar la pantalla, sus dedos tropezaron buscando el botón de desconexión y, accidentalmente, una voz masculina habló a través del altavoz. Tras los sollozos y el rubor inicial, la mujer consiguió silenciar el aparato, mientras salía de la sala.
Volvió lánguidamente la mirada al candidato, y en tanto sólo pudo pensar que, en el fondo, todos somos prescindibles.
Apenas escuchaba ya, cuando se oyó el timbre de un teléfono. Apresurada, una de las auditoras metió la mano en su bolso. Al mirar la pantalla, sus dedos tropezaron buscando el botón de desconexión y, accidentalmente, una voz masculina habló a través del altavoz. Tras los sollozos y el rubor inicial, la mujer consiguió silenciar el aparato, mientras salía de la sala.
Volvió lánguidamente la mirada al candidato, y en tanto sólo pudo pensar que, en el fondo, todos somos prescindibles.
miércoles, 17 de septiembre de 2008
El Lamento de la Ninfa
El madrigal se expandía a su alrededor, entre los muros de piedra. Su corazón era disonante, como el lamento de la ninfa. Y, al abrir los ojos, se dio cuenta. El concierto terminaba. Su soledad seguía ahí.
Microrrelatos 1
Conformismo
“Todo está bien”, pensaba, y al notar una lágrima deslizarse por su mejilla, se asustó.
Oficio
Tenía los ojos grises. La había invitado a cenar y no se había negado. Magret de pato, vino tinto. Tras el ruido, sólo pudo intuir su calor, rojo, desparramado por la acera. Guardé el arma y me di la vuelta. No me despedí.
Los Bikut
Los Bikut viven en el fondo de los lagos. Estas aguas proporcionan un hábitat inmejorable para su nacimiento, crecimiento y desarrollo. Éste se produce de manera gradual: al nacer, los Bikut son cuidados por sus progenitores hasta el momento en que se consideran autónomos, al llegar a la edad adulta. Llegado ese momento, suelen aparearse, según disponibilidad del mercado, y tras muchos intentos infructuosos, procrean, dando de nuevo comienzo al ciclo.
A partir de entonces, los Bikut siguen rejuveneciendo año tras año, dejando atrás ese inicial estado de vejez y dependencia paterna, para, al final de su vida, tras una adolescencia traumática e incomprendida, adentrarse en la infancia; dificultándose la capacidad de comunicación y movimiento, haciéndose cada vez más pequeños y débiles, hasta desaparecer en lo que conocemos como la “muerte del zigoto”.
“Todo está bien”, pensaba, y al notar una lágrima deslizarse por su mejilla, se asustó.
Oficio
Tenía los ojos grises. La había invitado a cenar y no se había negado. Magret de pato, vino tinto. Tras el ruido, sólo pudo intuir su calor, rojo, desparramado por la acera. Guardé el arma y me di la vuelta. No me despedí.
Los Bikut
Los Bikut viven en el fondo de los lagos. Estas aguas proporcionan un hábitat inmejorable para su nacimiento, crecimiento y desarrollo. Éste se produce de manera gradual: al nacer, los Bikut son cuidados por sus progenitores hasta el momento en que se consideran autónomos, al llegar a la edad adulta. Llegado ese momento, suelen aparearse, según disponibilidad del mercado, y tras muchos intentos infructuosos, procrean, dando de nuevo comienzo al ciclo.
A partir de entonces, los Bikut siguen rejuveneciendo año tras año, dejando atrás ese inicial estado de vejez y dependencia paterna, para, al final de su vida, tras una adolescencia traumática e incomprendida, adentrarse en la infancia; dificultándose la capacidad de comunicación y movimiento, haciéndose cada vez más pequeños y débiles, hasta desaparecer en lo que conocemos como la “muerte del zigoto”.
lunes, 7 de julio de 2008
Triste Plaisir
canción de Gilles Binchois.
Triste plaisir et douloureuse joye,
aspre doulceur, reconfort ennuyeux,
ris en plorant, souvenir oblieux
m'acompangnent, combien que seule soye.
C'est mon tresor, c'est toutte ma monjoyose.
Pour ce Dangier est sur moy envieux:
bien seroir il s'il me voit avoir mieux
quant'il me het pour ce qu'Amours m'envoye.
Triste placer y dolorosa alegría,
amarga dulzura, consuelo que no llega,
risa en las lágrimas, recuerdos que se apagan
me acompañan, aunque estoy sola.
Este es mi tesoro, mi única riqueza.
Por eso la Angustia está llena de envidia:
mejor sería si viera algo bueno en mí,
ya que me odia por lo que Amor me ha dado.
Triste plaisir et douloureuse joye,
aspre doulceur, reconfort ennuyeux,
ris en plorant, souvenir oblieux
m'acompangnent, combien que seule soye.
C'est mon tresor, c'est toutte ma monjoyose.
Pour ce Dangier est sur moy envieux:
bien seroir il s'il me voit avoir mieux
quant'il me het pour ce qu'Amours m'envoye.
Triste placer y dolorosa alegría,
amarga dulzura, consuelo que no llega,
risa en las lágrimas, recuerdos que se apagan
me acompañan, aunque estoy sola.
Este es mi tesoro, mi única riqueza.
Por eso la Angustia está llena de envidia:
mejor sería si viera algo bueno en mí,
ya que me odia por lo que Amor me ha dado.
domingo, 25 de mayo de 2008
Ojos, pues me desdeñáis...
De José Marín (España, siglo XVII).
Ojos, pues me desdeñáis
Ojos, ojos, pues me desdeñáis
No me miréis, no, no.
No me miréis,
pues no quiero que logréis
el ver como me matáis.
Cese el ceño y el rigor,
ojos, mirad que locura
arriesga buestra hermosura
por hazerme un disfavor
Si no os corrige el temor
si no os corrige el temor
de la gala que os quitáis.
No me miréis, no, no.....
Y si el mostraros serenos
es no más que por matarme
podéis la pena excusarme,
pues morirme de no veros.
Pero si no e de deveros,
pero si no e de deveros
que de mi os compadezcáis.
Ojos, pues me desdeñáis,
ojos, ojos, pues me desdeñáis.
Ojos, pues me desdeñáis
Ojos, ojos, pues me desdeñáis
No me miréis, no, no.
No me miréis,
pues no quiero que logréis
el ver como me matáis.
Cese el ceño y el rigor,
ojos, mirad que locura
arriesga buestra hermosura
por hazerme un disfavor
Si no os corrige el temor
si no os corrige el temor
de la gala que os quitáis.
No me miréis, no, no.....
Y si el mostraros serenos
es no más que por matarme
podéis la pena excusarme,
pues morirme de no veros.
Pero si no e de deveros,
pero si no e de deveros
que de mi os compadezcáis.
Ojos, pues me desdeñáis,
ojos, ojos, pues me desdeñáis.
miércoles, 14 de mayo de 2008
Resurrección!
Mi blog vuelve a la carga. Andaba estudiando lírica tradicional medieval, cuando me he tropezado con un poema chino, del siglo VIII a.C. Lírica con voz de mujer. ¿Cómo será... que con tanto tiempo y distancia separándonos, pueda una sentir de manera tan parecida?
Sopla el viento helado del Norte.
Me mira y sus ojos son fríos.
Mira y sonríe, y luego se va.
Mis penas envejecen.
Sopla el viento levantando polvo.
Juró que vendría mañana;
Sus palabras son dulces, mas no cumple sus promesas.
Mi corazón se enfría.
Todo el día sopló fuerte el viento,
y hoy no ha salido el sol.
He pensado en él tanto, tanto…
Mi sueño se ha ido.
Noche de negras nubes,
El trueno no nos trae la lluvia.
Me despierto y todo está oscuro.
Mi tristeza es solo mía.
Sopla el viento helado del Norte.
Me mira y sus ojos son fríos.
Mira y sonríe, y luego se va.
Mis penas envejecen.
Sopla el viento levantando polvo.
Juró que vendría mañana;
Sus palabras son dulces, mas no cumple sus promesas.
Mi corazón se enfría.
Todo el día sopló fuerte el viento,
y hoy no ha salido el sol.
He pensado en él tanto, tanto…
Mi sueño se ha ido.
Noche de negras nubes,
El trueno no nos trae la lluvia.
Me despierto y todo está oscuro.
Mi tristeza es solo mía.
lunes, 7 de enero de 2008
Clara y la Penumbra
No sé si hablé en su momento de este libro. Está claro que Somoza es uno de mis autores preferidos. En referencia a este libro, he escrito un comentario, más bien unas reflexiones de cariz estético, que os dejo a continuación. Espero que las disfrutéis y os animen a leer el libro. ¡Merece la pena!
...........................................................................................
En ocasiones, cuando uno se pone a hacer una reseña sobre un acontecimiento u objeto cultural, no sabe ni por dónde empezar. Realmente, estamos inmersos en un ambiente lleno a rebosar de ellos. Y si a esto le añadimos un gusto personal por ver, oír y experimentar todo lo posible, la decisión se complica todavía más.
Así pues, me propongo revisar aquello que se me figure a la de una,… dos… y tres. Hablaré sobre un libro. Una novela que remite al campo del arte, más concretamente, del arte plástico (si es que podemos ponerle fronteras a este arte nuestro contemporáneo). Se trata de “Clara y la penumbra”, de José Carlos Somoza. Este libro cayó en mis manos hace ya un tiempo, pero no he podido dejar de reflexionar acerca de su historia, como me ha pasado con tantos otros de este mismo autor. Para situarnos, un repaso rápido a la producción de éste.
José Carlos Somoza es un escritor cubano de nacimiento. Sus padres emigraron a España con él bajo el brazo, siendo sólo un bebé. Desde entonces ha vivido en Córdoba y Madrid. Psiquiatra de formación, decidió dedicarse a escribir al comprobar el éxito internacional de “La Caverna de las Ideas”, su 5ª novela larga. Otras obras hasta el momento han sido: “Silencio de Blanca” (novela muy musical que merecería la pena comentar en otra ocasión), “La Dama Número Trece” (incursión más que destacable en el terror: próximamente contará con una adaptación al cine de la mano del director Jaume Balagueró, porqué no decirlo, unos de mis “directores fetiche“), “Zigzag”, y la reciente “La llave del abismo”, publicada este mismo año.
“Clara y la Penumbra” se escribió en el año 2001. Su acción se ubica en un futuro próximo, y teniendo en cuenta el ritmo al que avanza el campo artístico, presenta un panorama inquietante, pero no por ello menos plausible. En este futuro, los artistas trabajan con personas, que dejan a su manera de ser ellos mismos para ser simplemente “lienzos”. Quizás la palabra “simplemente” no sea la más adecuada, ya que, ser una obra de arte de un renombrado, no es ni mucho menos poca cosa. En escuelas para lienzos se aprende a cómo ser obras de arte: técnicas de expresión, de inmovilidad… Los lienzos se someten a procesos de preparación en los que el artista puede proyectar en ellos su agresividad para curtirlos a su gusto, tratamientos químicos de inhibición de sus necesidades fisiológicas, preparan sus huesos y músculos para mantenerse durante horas en posiciones imposibles. Pero está claro, como en todo, no todos los cuadros son de Rembrandt. Pese a existir normas para con los lienzos, los artistas “underground” utilizan a éstos como objetos en acciones que, de no aplicarles la categoría de “obras de arte“, serían completamente vejatorias para cualquier persona. Al igual que no todo el mundo puede ser un lienzo decorativo en casa de algún adinerado que le pague un sueldo por 8 horas de exposición al día, o participar en una exposición de un museo: algunos han de conformarse con ser ilegales sillas o mesas en las que otros adinerados no tan honestos tomen sus decisiones.
Y es en este marco tan esperpéntico en el que se desarrolla la trama. Una trama que se inicia con el asesinato de una obra de arte. No una cualquiera, sino “Desfloración”, del maestro Van Tysch. La investigación policial se alterna con la historia de Clara, un lienzo que se prepara para ser creado por éste mismo maestro. Dos líneas narrativas hipnotizantes, que acabarán entrecruzándose, para llegar a un desenlace (que no pienso desvelar) impresionante, impactante visualmente pese a estar hablando de un libro. Qué cosas…
Hablando de entrecruzar disciplinas. Es interesante reseñar un apartado de la web del autor: “Mis novelas y la música”. En dicho apartado, el autor enmarca sus novelas con una determinada música, les añade su particular banda sonora. En el caso de Clara, adjunta lo siguiente:
“¿Queréis ver Amsterdam pintada bajo la sombría paleta de Rembrandt? ¿Queréis contemplar el caos del arte? ¿Queréis ver a Clara sumida en colores remotos, inmóvil, eterna y terrible? Bueno, ya sé que las imágenes que nos suscita una música no son transferibles, pero el bellísimo y sombrío comienzo de la Noche transfigurada (Verklärte Nacht) de Arnold Schoenberg sigue oliéndome a óleo, a cielos de Amsterdam regidos por la presencia de Rembrandt y de Van Tysch, a cuerpos pintados y exhibidos en túneles oscuros y a ojos que los contemplan desde las sombras. Este poema para orquesta de cámara tiene muchos pasajes inolvidables, pero pocos son como el mismísimo inicio. Oídlo y veréis (nunca mejor dicho).”
Descripción curiosa, ¿verdad? Su misma concepción ahonda en uno de los asuntos que más han ocupado a la estética desde sus orígenes: el significado de la música y la capacidad de ésta para transmitir significados extramusicales. Aquí el autor nos cuenta como Schönberg huele a óleo y muestra el caos del arte. Acto seguido, hace su afirmación: para él las imágenes que suscita una música no son transferibles. De todas formas, insiste en mostrarnos su propia visión.
Ya desde mi punto de vista, mis ideas respecto al tema son similares a las de Somoza. Yo también creo en esa capacidad evocadora de la música, pese a que comparto la noción de que “lo evocado” puede cambiar según las circunstancias del oyente concreto. Si hasta una misma música, siendo nosotros mismos los que la oímos, según el día puede afectarnos de una manera o de otra, ¡qué no será entre individuos distintos!
En este sentido, compartí una experiencia directa con el autor. A través del foro de su web, uno puede dejar su mensaje al autor, que contesta a todos y cada uno de ellos. En mi caso, recién acabada “La Dama Número 13”, leí su sección sobre la música en sus obras, que decía lo siguiente:
“No hay música más terrorífica que la contemporánea. Ignoro la razón exacta de esto (se me ocurren varias), pero Bártok, Nono, Sciarrino, Stockhausen y Ligeti han compuesto algunas páginas que hielan la sangre, aunque ellos en realidad no pretendieran causar este efecto. El descubridor más clásico de la relación atmosférica entre música contemporánea y terror fue ese gran melómano del cine que era Stanley Kubrick. En "El resplandor" ambienta algunas célebres escenas con Bartok. Bien es verdad que Friedkin en "El exorcista" hace algo parecido con Penderecki. Pero, en mi opinión, nadie iguala al compositor György Ligeti en tensión y horror "cósmico": Apagad la luz y escuchad "Ramifications", para orquesta de cámara, o el extraordinario coro "Lux aeterna" (que ya Kubrick aplicara a "2001: una odisea del espacio"). No os hará falta mucha imaginación para contemplar a las doce damas (o trece) frente a vosotros, mirándoos con la misma fijeza con que miran los cadáveres.”
No pude evitar transmitirle mi opinión al respecto. Realmente la música que él proponía me transmitía sus mismas sensaciones (aún no he sido capaz de escuchar “Ramifications“ con la luz apagada). En mi mensaje, le propuse mi opción personal. Intercambiamos unos cuantos mensajes acerca de, justamente, la música como portadora de significado. Si escribiese esos mensajes de nuevo, le preguntaría por ese paréntesis: las varias razones que se le ocurren para dotar a la música contemporánea de ese significado. En todo caso y por dar una conclusión al tema, pese a que no hay significados absolutos, está visto que estamos más inclinados a interpretarlos de maneras más o menos similares, probablemente a causa de nuestro contexto (cultural a nivel general, y en este caso del libro, a nivel más concreto). O quizás poniéndonos místicos, pueda ser ese punto de hipnosis y magia que tiene la música…
Volviendo a la novela. Otro aspecto interesante, es el “texto dentro del texto”, es decir, la intertextualidad. En este caso, el recurso de la cita (que podríamos catalogar como “pictórica”) está presente y es básico en la trama argumental del libro. Me explico. La acción tiene como eje estructural la preparación y desarrollo de una exposición conmemorativa de Rembrandt. En ella se busca presentar reelaboraciones de algunas de sus obras, en el conocido como “arte hiperdramático”, de la mano del maestro Van Tysch. Éstas son mencionadas, analizadas, y su comprensión es básica para comprender a su vez la novela. Ya como apunte propio, decir que no pude evitar, con la novela en la mano, buscar reproducciones de los cuadros citados, para poder apreciar mejor los detalles del argumento. Rembrandt es todo un protagonista en esta historia.
Como véis, la novela me dio mucho que pensar. También pensé (y aún lo sigo haciendo) en esa pequeña posibilidad de llegar a un punto extremo como el que relata Somoza en su libro. ¿Todo vale en el arte? ¿Todo vale, como dijo alguien, hasta toparse con los derechos humanos? Sin ir más lejos, caso del recientemente fallecido Stockhausen. Afirmó que el 11S estadounidense había sido toda una gran obra de arte…
Otro punto de vista. Vamos a otros derroteros y recordemos el reciente caso del caníbal alemán que se comió a un invitado que voluntariamente respondió a su anuncio, pidiendo “comida a domicilio”. ¡Incluso comieron juntos durante algunos minutos! Eso me hace pensar, ¿Hasta donde existe responsabilidad si el acto es claramente voluntario? Y volviendo a nuestro libro: ¿Puede el arte utilizar a las personas a modo de objeto si es la voluntad de éstas?
En fin, como siempre en estas reflexiones, siempre acabo con más preguntas que respuestas. Pero imagino que ahí está la gracia. Es la incertidumbre la que mantiene activas nuestras mentes. Interrogarnos continuamente. Plantear hipótesis o como en el caso de Somoza, desarrollarlas hasta el extremo de crear futuros.
¿He de añadir, tras todo lo dicho, que este libro me apasionó?
jueves, 3 de enero de 2008
Joseph Conrad: El corazón de las tinieblas
Hace ya un tiempo terminé este libro. Corría por casa como parte de una colección de clásicos contemporáneos, que a la vista de lo que va cayendo en mis manos, me he propuesto leer al completo.
En este caso, el libro se presenta breve y con un estilo de narrativa muy personal. De entrada, la voz que narra es un marinero, pero al poco nos presenta una "historia dentro de la historia", la verdaderamente central en el libro, la experiencia personal de Marlow. A éste se le encargó una misión ciertamente especial tiempo atrás: ir a las colonias africanas en busca de Kurtz, un agente europeo que supuestamente se había vuelto loco en medio de aquella selva africana. Marlow acaba por establecer una curiosa relación de amor-odio con aquél al que ha de salvar, sin tan siquiera conocerle personalmente.
Impactan las descripciones, evocan ese ambiente de las colonias, en el que tribus son invadidas por el hombre blanco, que llega haciéndose amo y señor de tierras y gentes. Se le ha catalogado como un alegato anticolonialista o estremecedor relato de viajes: no falta razón en ninguna de las dos categorías.
Como curiosidad, añadir que fue la fuente de inspiración de Francis Ford Coppola para su "Apocalypse Now".
En definitiva, una buena lectura.
jueves, 22 de noviembre de 2007
Entrada de Emergencia
Acabo de llegar de ver el concierto de Marilyn Manson en Badalona... Ha sido impresionante. Este tío es un genio.
Me voy a dormir, afónica y probablemente mañana, con agujetas en el cuello. Pero eso sí, orgullosa de ello como si fuesen heridas de guerra. Qué grande, Manson...
Buenas noches.
Me voy a dormir, afónica y probablemente mañana, con agujetas en el cuello. Pero eso sí, orgullosa de ello como si fuesen heridas de guerra. Qué grande, Manson...
Buenas noches.
miércoles, 14 de noviembre de 2007
Significados...
Aviso: esta entrada puede resultar un tanto indigesta.
Dentro de los músicos suele existir la concepción de que una música ha de ser percibida de determinada manera (acorde normalmente a las intenciones del compositor) y de no ser así, es debido probablemente a falta de conocimiento específico sobre el tema (no conocer el “lenguaje” de determinado autor, …). Es decir, se prefija un significado más o menos exacto que el oyente ha de interpretar al oír la obra.
Está claro que los diferentes componentes de la música ponen en funcionamiento diferentes áreas del cerebro: melodía y emociones, armonía e intelectualidad, ritmo y movimiento… Estas relaciones han sido explotadas a lo largo de la historia a través por ejemplo, del Affektenlehre en el Barroco, forma estructuradísima de determinar cuáles eran los resortes a activar en el oyente con según qué recursos. Pero, ¿hasta qué punto nos afecta a todos de la misma manera?
Cada persona tiene un bagaje propio que se conforma no sólo de la educación académica, sino de sus vivencias personales, su entorno, su círculo social,… Y esto influye en gran medida a la hora de elaborar, no solo el significado de una obra musical sino de cualquier suceso, concepto u objeto. ¿Todo el mundo se queda con la misma idea al salir de ver una película: con la visión que el director quiso plasmar? No tiene sentido.
Ejemplo personal: puedo entender el lenguaje de una obra de Ligeti, analizarlo, admirar su capacidad compositiva y su efectismo al interpretarlo. Pero nunca siento la conexión íntima que establezco con ese “algo” cuando oigo, por ejemplo, un tema concreto de Pereza.
Cuando buscamos el significado de cualquier pieza musical, venimos predeterminados. Siempre e inevitablemente. No existe una escucha musical pura. Siempre comparamos inconscientemente, buscamos referentes, e incluso en casos concretos, podemos conocer previamente al autor o la obra sin haberla tan siquiera escuchado. De tal manera, el significado siempre será diferente para cada receptor (que deja de ser pasivo, como en la consideración de oyente).
Un ejemplo es la musicoterapia, donde la elección de una determinada música es vital y absolutamente personalizada y puede garantizar una mejoría o abocar a la catástrofe la iniciativa del terapeuta. Música “que relaja” puede ponernos histéricos o bien podemos relajarnos con un tema de Marilyn Manson.
Ejemplo: ejercicio de la cerilla. En el tiempo que dure encendida, escribir qué pensamientos provoca. Múltiples diferencias en un hecho tan simple y tan aparentemente objetivo. ¿Qué no será la música…?
Ejemplo: cuando escucho Kaiser Chiefs, pienso en ciudad de noche, frío y lluvia. Lo asocio con la música exclusivamente hablando? Pienso eso porque conozco que son ingleses y sé que en Londres hace frío, llueve y predomina el gris?
Seguiremos informando.
Dentro de los músicos suele existir la concepción de que una música ha de ser percibida de determinada manera (acorde normalmente a las intenciones del compositor) y de no ser así, es debido probablemente a falta de conocimiento específico sobre el tema (no conocer el “lenguaje” de determinado autor, …). Es decir, se prefija un significado más o menos exacto que el oyente ha de interpretar al oír la obra.
Está claro que los diferentes componentes de la música ponen en funcionamiento diferentes áreas del cerebro: melodía y emociones, armonía e intelectualidad, ritmo y movimiento… Estas relaciones han sido explotadas a lo largo de la historia a través por ejemplo, del Affektenlehre en el Barroco, forma estructuradísima de determinar cuáles eran los resortes a activar en el oyente con según qué recursos. Pero, ¿hasta qué punto nos afecta a todos de la misma manera?
Cada persona tiene un bagaje propio que se conforma no sólo de la educación académica, sino de sus vivencias personales, su entorno, su círculo social,… Y esto influye en gran medida a la hora de elaborar, no solo el significado de una obra musical sino de cualquier suceso, concepto u objeto. ¿Todo el mundo se queda con la misma idea al salir de ver una película: con la visión que el director quiso plasmar? No tiene sentido.
Ejemplo personal: puedo entender el lenguaje de una obra de Ligeti, analizarlo, admirar su capacidad compositiva y su efectismo al interpretarlo. Pero nunca siento la conexión íntima que establezco con ese “algo” cuando oigo, por ejemplo, un tema concreto de Pereza.
Cuando buscamos el significado de cualquier pieza musical, venimos predeterminados. Siempre e inevitablemente. No existe una escucha musical pura. Siempre comparamos inconscientemente, buscamos referentes, e incluso en casos concretos, podemos conocer previamente al autor o la obra sin haberla tan siquiera escuchado. De tal manera, el significado siempre será diferente para cada receptor (que deja de ser pasivo, como en la consideración de oyente).
Un ejemplo es la musicoterapia, donde la elección de una determinada música es vital y absolutamente personalizada y puede garantizar una mejoría o abocar a la catástrofe la iniciativa del terapeuta. Música “que relaja” puede ponernos histéricos o bien podemos relajarnos con un tema de Marilyn Manson.
Ejemplo: ejercicio de la cerilla. En el tiempo que dure encendida, escribir qué pensamientos provoca. Múltiples diferencias en un hecho tan simple y tan aparentemente objetivo. ¿Qué no será la música…?
Ejemplo: cuando escucho Kaiser Chiefs, pienso en ciudad de noche, frío y lluvia. Lo asocio con la música exclusivamente hablando? Pienso eso porque conozco que son ingleses y sé que en Londres hace frío, llueve y predomina el gris?
Seguiremos informando.
Sorprendente Silencio de Blanca
Disculpad una intromisión en la lista. Hace escasamente cuatro días cayó en mis manos la novela "Silencio de Blanca", de José Carlos Somoza. De entrada, el autor me dio confianza, puesto que todo lo que he leído de él hasta el momento me ha gustado muchísimo (véase "La Dama número 13", "Zig Zag" y "La Caverna de las Ideas"). Igualmente, siempre he pensado que ésta es un arma de doble filo, ya que siempre, y sin poder evitarlo, al empezar un libro nuevo pienso si será éste el que me dará la primera decepción...
Sobrepasada la inquietud inicial ante el nuevo material, otras referencias: ganador del premio La Sonrisa Vertical en 1996. ¡Más de diez años! Esta pista me lleva a imaginar el inevitable toque erótico del relato. Obviamente, no me equivoco. Y me sorprende leer cómo se maneja en estas tesituras el escritor cubano afincado en Madrid.
Última pista antes de empezar a leer: la temática musical que ya se advierte en el título y que forma parte de la trama básica de la novela. Aunque no imaginaba hasta qué punto, llegando a ser un elemento estructural.
Cuatro días. Esos han sido los que ha durado el libro en mis manos antes de terminar. Una lectura protagonizada por un profesor de piano, intérprete ocasional, que se halla en el proceso de preparación de un recital de los Nocturnos de Chopin. Éstos se cuelan como un elemento más de la narración: el concierto y su estructura son los pilares de la novela, su desarrollo interno sigue el desarrollo de los acontecimientos... Paradógico, si contamos con que los libros son mudos por definición.
Junto con ello, una reelaboración ficticia de un capítulo de la vida de Chopin, que el protagonista decide reescribir a su manera, influenciado por los acontecimientos que le suceden. Todo ello enmarcado en la tormentosa relación de Héctor, pues así se llama el personaje central, con las mujeres de su vida, que intenta construir según su necesidad.
Y un final demoledor. Sorprendente. Da sentido a todo lo anterior y te hace desear una segunda lectura detenida, mientras piensas: "Cómo no he sido capaz de verlo..." Un círculo perfecto. Ese bis que todos esperan.
sábado, 3 de noviembre de 2007
Devil's Slingshot: virtuosismo con buen gusto
Ayer tuve oportunidad de asistir al concierto que ofrecieron los Dream Theater en Badalona. Como he anunciado en el apartado dedicado a próximas entregas, lo comentaré más en profundidad más adelante.
El caso es que me hizo reflexionar sobre otro concierto, mucho
más modesto en cuanto a medios, al que asistí y no había comentado aún en esta casa de muñecas.
Se trata de la actuación de "Devil's Slingshot" en la sala Apolo 2, hace unas semanas. El nombre, como a mí en un principio, igual te puede dejar igual que estabas, pero quizás si decimos que se trata de una banda compuesta por Billy Sheehan (bajo), Tony McAlpine (guitarra) y Virgil Donati (batería), te puedes ir situando más dentro de los grandes del hard rock.
Cuando me propusieron ir a este concierto, pensé que mi condición de melómana me estaba poniendo en un aprieto: no sé decir que no a ir a ningún concierto (ni que sea Bartolo con su flauta), pero un concierto instrumental de un mínimo de 90 minutos conociendo el nivel de virtuosismo de los participantes, se me antojaba un posible aburrimiento máximo de lucimientos individuales sin excusa "musical" alguna. Pero finalmente pensé: son músicos de nivel, algo bueno tendrán que ofrecer, así que...
Casi sin querer, me encontré metida en uno de los conciertos que más he disfrutado nunca. Temas bien hilados, con cada músico en su papel, sin abusar de virtuosismo innecesario, seduciendo más que enseñando. Se intuía ese nivel del que ninguno se quedaba atrás, pero sobretodo buen gusto. Supieron crear una atmósfera en la que el escaso público que allí nos encontrábamos disfrutamos al máximo, implicándonos en aquella música con base rítmica impecable, interesante y atractiva, líneas melódicas emotivas y riffs endiablados, con los que sacudirnos como si de cualquier banda de masas se tratara. Eso sí, con un nivel musical mucho más elaborado.
¿Qué quiero decir con eso? Que allí el oyente importaba; que la música estaba hecha no sólo para el lucimiento de los intérpretes, sino para el que estaba al otro lado. Que se puede contar con el espectador e impresionarlo sin necesidad de abrumarlo con cambios métricos que sólo la banda entiende, o patrones con primacía suprema de la velocidad más innecesaria. (Y con esto igual intuís por donde va mi impresión del concierto de DT que citaba al principio...) Y el resultado global nota esta diferencia...
De todas formas una única queja sobre este concierto, no imputable a los músicos: la escasa difusión y promoción del evento. Se me remueve el alma cuando en actuaciones como ésta, con personas de este nivel, apenas se juntan 200 personas (si llegaba...). La única manera de descubrir el evento era por el tradicional método del boca oreja: claramente injusto e insuficiente. Suspenso a los promotores.
PD: Os dejo un enlace a una crítica de un espectador del concierto de Madrid: http://www.rzk-voyager.com/concerts/index.php?nLang=3&id=144
PD2: Y el MySpace de la banda: http://www.myspace.com/devilsslingshot
martes, 30 de octubre de 2007
Jaume Balagueró... ¡grabando!
Este post viene al hilo del próximo estreno de la nueva película de Jaume Balagueró: "REC". Tuve la oportunidad de asistir a su estreno en el Festival de Cine Fantástico de Sitges, hace unas semanas, y realmente, creo que hablar de Balagueró es hablar de uno de los mejores directores del género en nuestro país.
La filmografía de este director empieza con "Alicia", en 1994, producción que pasó desapercibida, y aún no he tenido oportunidad de ver. Con "Los Sin Nombre" empieza el ascenso, un thriller que también recaudó varios premios en festivales (incluido el Sitges de aquel año 1999), y que deja entrever recursos que serán característicos de su cine, con un final realmente magnífico.
Tras la incursión en el documental con "OT. La película" (podría ser terror, pero no lo es), junto a Paco Plaza, llegó una de mis películas favoritas: "Darkness", protagonizada por Anna Paquin y Fele Martínez (2002). En esta ocasión, y como es habitual ya en el cine de Balagueró, no nos hallamos ante un enemigo personificado y material, sino ante la misma oscuridad como antagonista, una fuerza que una vez desatada es imposible frenar. Un planteamiento original con una historia muy bien resuelta, además de escenas que pueden poner los pelos de punta...
Y tras el mediometraje "Para entrar a vivir" (de la serie "Películas para no dormir") estamos ya ante la última parada de este repaso: REC.
Justamente esta mañana he podido ver un espacio dedicado a ella en el informativo. Como ya nos avisaron antes de entrar en la sala, nuestras reacciones fueron grabadas con fines promocionales, y me he reído bastante al vernos a todos saltar en la butaca, taparnos los ojos con las manos (sin parar de mirar entre los dedos) o chillar todos a una. Y es que de nuevo, Balagueró lo ha vuelto a hacer. Con una atmósfera altamente opresiva, y una amenaza que cada vez resulta más ineludible, los niveles de angustia crecen y crecen... alargando momentos de falsa calma, que te hacen sufrir aún más esperando el momento en que aquello se desate de nuevo. Con REC estamos ante un film terrorífico, pero diferente a toda la producción anterior del director: niveles de tensión que mantienen la respiración agitada durante los escasos 90 minutos de cinta. No apta para cardíacos! (y probablemente, esta vez la advertencia sí va en serio).
PD: Estreno el 23 de Noviembre!
domingo, 30 de septiembre de 2007
"Yo, Farinelli, el capón"
Empezamos esta andadura en la crítica comentando el último libro que ha pasado por mis manos: "Yo, Farinelli, el capón", de Jesús Ruiz Mantilla, editado por Aguilar. De entrada, nos encontramos ante una suerte de autobiografía ficticia de uno de los más conocidos castrati de la historia, Carlo Broschi, más conocido como Farinelli.
Aviso a perezosos: tan sólo tiene 231 páginas (y la letra es grande).
La historia de Broschi está mucho más ligada a nuestro país de lo que pueda parecer a simple vista. Nada menos que 20 años pasó en la corte española al servicio del rey Felipe V y su esposa doña Isabel de Farnesio. Su misión: sanar al rey de la melancolía depresiva en la que se hallaba, y para ello, cada noche, durante veinte años, interpretó las mismas arias una y otra vez.
Además de este episodio, que en el libro se nos presenta como muy trascendente en la vida del cantante, Ruiz Mantilla relata también las otras etapas, narradas desde el retiro en Bolonia del protagonista, al final de sus días: su formación inicial, Nápoles, sus viajes por Europa, Viena, Londres y el caso de Händel... Todo ello con un lenguaje rico y expresivo, además de un estilo en que podemos apreciar la cantidad de fuentes documentales en que se basa el autor, destacando "El teatro a la moda", de Benedetto Marcello, al que quizás dediquemos alguna entrada en otro momento.
En definitiva, considero que es un libro de lectura agradable y ágil (está estructurado de manera clara en capítulos no muy largos) y que permite empatizar con el protagonista, al que presenta como ser humano con sus dudas, inquietudes y errores, haciéndolo testigo de toda una época, que valora bajo su particular, y en ocasiones clarividente, punto de vista.
Así que en esta ocasión, no tenéis excusa.
Aviso a perezosos: tan sólo tiene 231 páginas (y la letra es grande).
Nuevos aires: La casa de muñecas
Tomando prestado el título de una historia de Neil Gaiman, abro una nuevo etapa en la historia de este blog. Realmente, llevaba tiempo queriendo hacerlo y algunos de vosotros me lo habíais pedido en alguna ocasión. Así que, a partir de hoy mismo, este blog pasará a ser un lugar de encuentro de opiniones sobre cualquier objeto cultural que venga al caso, dígase discos, vídeos, películas, libros...
Espero que lo disfrutéis. Queda abierta "La casa de muñecas".
martes, 3 de julio de 2007
Ya tengo MySpace!
Hola a todos!
Después de varios días de investigar, me decido a publicar mi dirección de MySpace. Todavía está en fase de construcción: falta agregar fotos, entradas de blog y esas cosillas. Pero sobretodo faltais vosotros! Hagamos crecer la comunidad, jeje.
Aquí os dejo la dirección, por si quereis chafardear.
http://www.myspace.com/rosariomontes
Después de varios días de investigar, me decido a publicar mi dirección de MySpace. Todavía está en fase de construcción: falta agregar fotos, entradas de blog y esas cosillas. Pero sobretodo faltais vosotros! Hagamos crecer la comunidad, jeje.
Aquí os dejo la dirección, por si quereis chafardear.
http://www.myspace.com/rosariomontes
martes, 26 de junio de 2007
Gloria in Arenys!
Como venía anunciado en esta misma página, el pasado domingo 24 de Junio, se celebró un concierto en el Ateneu de Arenys de Mar, con el Gloria de Vivaldi como pieza central de la tarde. Para que comprobéis que es verdad y no me lo invento, os dejo un enlace a un álbum de fotos del evento.
http://fotograf-coraler.magix.net/
Si os pica la curiosidad, sólo hay que hacer clic en el apartado Arenys de Mar - Concert. Podéis incluso verlas en pase de diapositivas a pantalla completa. Un escenario muy verbenero, todo hay que decirlo...
http://fotograf-coraler.magix.net/
Si os pica la curiosidad, sólo hay que hacer clic en el apartado Arenys de Mar - Concert. Podéis incluso verlas en pase de diapositivas a pantalla completa. Un escenario muy verbenero, todo hay que decirlo...
miércoles, 20 de junio de 2007
De regreso... con propina
Saludos!
Ha sido más de un mes de ausencia por estos blogs de Dios, pero tras mi tanda de estrés cuatrimestral, vuelvo con más tranquilidad, esperando recuperar un ritmo regular de escritura.
Ah, sí. La propina del título. Se trata de un relato corto (muy corto) que escribí hace un tiempo, y que os regalo a todos los que queráis leerlo. Espero vuestros comentarios.
MIOPÍA
No era una noche normal. No podía conciliar el sueño de ninguna manera. Había intentado cerrar los ojos y estarse muy, muy quieto; nada. Había intentado escuchar los sonidos del ambiente, ruidos corrientes de algún coche que pasaba por debajo de su ventana; nada. Había intentado centrarse en cada uno de sus miembros, notar su peso y sensaciones del contacto con la sábana; nada. Nada, nada, nada. De manera casi compulsiva, sus párpados volvían a abrirse para no ver más que oscuridad y los rasgos de los muebles de su habitación, difusos por su miopía.
Miraba hacia la puerta fijamente, viendo el arco del pasillo: una sombra negra de bordes desdibujados en contraste con la pared blanca. Su corriente interna de pensamientos fluía con una rapidez inusitada: mucho más que durante el resto del día, en que se había encontrado cansado y somnoliento. Su mente cantaba canciones que había oído no recordaba cuando, recordaba historias leídas, caras vistas en algún momento. Y en ese estado se encontraba cuando el torrente de ideas paró en seco, focalizada su atención en otro punto: algo no debía estar ahí. No en esa esquina del arco de la puerta. Por mucho que entrecerraba los ojos, no podía distinguirlo bien. Sólo veía sombras, immerso como estaba en aquel ambiente de luz nocturna. No era muy grande, apenas un bulto en el suelo, pero había avanzado hasta situarse justo en la puerta de su cuarto. De hecho, habría jurado que aquello había rodado.
En medio de tal desconcierto, pensó quizás en avisar a su hermana, que dormía en la habitación de al lado, pero sólo la idea de acercarse a eso le producía escalofríos. ¿Un animal? Pensó que igual era una visión provocada por el cansancio, que al cerrar un rato los ojos y reabrirlos habría desaparecido: no fue así. El nerviosismo iba calando poco a poco, el miedo, paralizándolo. Aquello era irracional, pensaba. Así que, con un rápido movimiento, casi una convulsión, acercó su mano al interruptor de la lámpara de la mesita. Apenas tuvo que ponerse las gafas para distinguir, entre sollozos ahogados, la mirada gélida de su hermana, contemplándolo desde el suelo.
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