domingo, 27 de enero de 2013

Un fin de semana intensivo

Vuelvo a estas líneas después de varias semanas de ausencia. Fiestas (¡Feliz Año Nuevo!), viajes, estudio, van ocupando los días del calendario y ¡se van volando! Pero por fin encuentro un rato para mí, para pensar un rato con las teclas delante.



Este 2013 ha empezado bien. Parece que lo de escribir empieza a dar sus frutos, la música sigue ahí, estoy rodeada de buena gente y tengo la suerte de poder estudiar algo que me gusta, que me sigue picando para que no deje de pensar, de viajar al pasado, de conectar con otras realidades. Quizás suene marciano desde fuera, pero así es como lo vivo yo. Estudiar la época medieval. Muchos me habéis preguntado porqué. Y realmente me cuesta explicarlo, porque es más un tema de intuición que de raciocinio, porque existe una conexión que no sé explicar. Porque empecé a tocar el violín hace ya tiempo, porque entré en la música antigua, porque cada vez quería buscar más atrás, porque los planetas se alinean, porque algo tenemos que hacer para no perdernos en la tecnología del siglo XXI y recordarnos que somos personas: que sin todo lo que nos envuelve seríamos animales más o menos racionales enfrentados a las inclemencias del tiempo y con necesidad de organizarnos y entendernos. Y en eso no somos tan diferentes a aquellos que vivían hace mil años en las tierras que nosotros pisamos hoy.
Sea como sea, me encanta poder leer palabras escritas hace tiempo, imaginar cómo era esa pluma, cómo era la ropa del escritor, qué hizo cuando se levantó de la silla, qué comió aquel día, cómo leches dormía con el frío que hacía entonces si yo sin mi nórdico me tiraría por la ventana. Así que, en esas llevo todo este fin de semana. Espero que los exámenes (¡qué concepto tan poco romántico!) se porten bien conmigo.
Mientras tanto, ando escuchando una Missa pro defunctis que descubrí de casualidad, preparando justamente una exposición para la clase de literatura latina. Se trata del Requiem de Giovanni Francesco Anerio. Cierto es que llega un poquito más tarde, vivió el comienzo del siglo XVII. Así que es esta música renacentista, con varias líneas vocales, que crecen y se expanden, pero con un toque arcaico. ¡Un respiro después de tanto estudio!