sábado, 29 de octubre de 2011

Recomendando a Anaïs Mitchell

Tengo un vicio. Recomiendo música. Discos, canciones, artistas. A veces pasa: una tropieza con algo que le remueve, que le hace volver a creer en la idea de que no todo está inventado, pensar que sigue habiendo mentes despiertas que tienen algo que ofrecer. Y surge la urgencia: esto hay que enseñarlo, compartirlo.

Y es curioso el caso de Anaïs Mitchell. Tropecé con ella la primera vez en un momento en que no le di mayor importancia. Oí alguna canción, me llamó la atención su timbre de voz, pero ahí me quedé. Y ahora, casi por accidente, aterrizo de nuevo en la música de esta cantautora de Vermont, y de golpe, se me descubre como algo casi maravilloso. Con cuatro álbumes y un EP a la espalda, suena a folk americano del de siempre, cálido, de letras trabajadas, con melodías sorprendentes en ocasiones. Pero si hay algo que sorprende en Mitchell es su voz. Parece que una pueda imaginársela con una sonrisa perpetua, con energía, pese a cantar a veces los versos más tristes.

Hymns for the exiled, publicado en 2004, fue un álbum determinante. Editado en Chicago por un pequeño sello, llegó a oídos de Ani DiFranco, quien la fichó para su sello, Righteous Babe. Este álbum incluye joyas como la melancólica 1984 o Orion, un tema que no sabría describir de otra manera que no fuese “estremecedoramente dulce”.  Más tarde, en 2007, llegó The Brightness; pero si hay un álbum en que la americana muestra su potencial creativo es Hadestown.


Editado en 2010, Hadestown se autodefine como una ópera folk. El mito de Orfeo y Eurídice, no en vano primer sujeto operístico en la historia de la música y revisado incontables veces, sirve como eje para este álbum que el webzine Drowned in sound describe con estas palabras:

Mitchell atraviesa una gama tan radical de emociones,  géneros y estilos a lo largo de Hadestown, que es francamente notable que todo funcione. Y que funcione tan  brillantemente bien que en menos de una hora se cree un mundo al que quieres volver una y otra vez,  que es un modelo brillante de forma - de colaboración en sí - es nada menos que impresionante.

El reparto de esta “ópera” incluye voces tan destacadas en el panorama folk como Justin Vernon (voz y guitarra de Bon Iver, como Orfeo), Ani DiFranco (Perséfone), Greg Brown (Hades) o la misma Mitchell (Eurídice).

Para ir cerrando, algunos medios han llegado a compararla con Bob Dylan, Leonard Cohen o Gillian Welch. Yo no iré tan lejos. Pero indudablemente, se trata de alguien que merece la pena compartir. Y es que si hay algo que llene más que recomendar música es acertar con la recomendación. Y habiendo ya empezado a descubrírsela a mi entorno, por ahora llevo pleno de tres de tres. ¿Seguiremos sumando?

sábado, 24 de septiembre de 2011

Mujeres, música y Joan Osborne

Un amigo me regaló un libro en mi pasado cumpleaños: "Mujer y música", de Toni Castarnado, autor, por cierto, colomense como yo misma. He de agradecerle a este amigo su buen gusto, ya que es un volumen que casi he pasado a considerar imprescindible. En este tomo se presentan en riguroso orden alfabético grandes discos hechos por mujeres. Cualquier otro criterio de ordenación hubiese sido posiblemente injusto: nombres como Ann Peebles, Janis Joplin, Wanda Jackson o Christina Rosenvinge, poco tienen que ver entre sí. Aunque comparten algo innegable: haber contribuido a la historia del rock y a que éste sea tal y como lo conocemos hoy.

Mi relación con el feminismo en música es algo así como un amor-odio. En ocasiones pienso que la mujer aporta simplemente su creatividad musical, desde un plano de igualdad con el hombre, como seres humanos que somos. Que son las circunstancias y otras consideraciones externas las que nos hacen hablar de la música de las mujeres.  Pero, por otra parte, ¿acaso esas mismas circunstancias no han moldeado una forma propia de entender el mundo? Los límites, los prejucios, incluso los vividos a lo largo de la historia ¿no condicionan la expresión? , ¿no le otorgan un significado propio?

El objetivo no es debatir si ese punto de vista propiamente femenino existe o no. Pero ciertamente, el de la mujer en la música no ha sido un camino fácil. Y es por eso que a una aún se le eriza el vello al ver como una Wanda Jackson de apenas 20 años subía al escenario, se colgaba una guitarra y arrancaba un rock'n'roll con una energía que nada envidiaba a la de un Elvis Presley. Sí. En un panorama de Little Richards y Buddy Hollys. No era precisamente el papel que se le atribuía a la mujer en los 50, y sin embargo ahí estuvo.



Como también estuvo Joan Osborne, muchos años más tarde. Castarnado nos recomienda Relish (1995), un álbum que estos días no he sido capaz de sacarme de la cabeza. Este disco incluía One of us, la canción por la que esta chica sigue siendo recordada hoy. Pero tras enfrentarme al resto del álbum, One of us no es ni de lejos lo que más llama la atención. Osborne es mucho más que una voz bonita. No hay más que escuchar el primer corte del disco: St. Theresa. La producción es limpia, sin excesos; la voz rompe en los momentos justos y parece acercarse más al folk que a cualquier otro género. La confirmación de esto es el segundo track: una versión de Dylan, The man on the long black coat. Y de ahí en adelante, canciones que salen de dentro, rasgando versos al más puro estilo Janis.



Y es que los inicios de Osborne no fueron fáciles. Como los de otras muchas. Leo como su madre la echó de malas maneras de su casa, y no puedo evitar que cuando oigo este álbum, que parece salirle de las tripas, piense en ella como un reflejo de muchas más mujeres. Es entonces cuando ciertas líneas de canciones como Pensacola toman un significado poderoso:

Momma took me aside
And she tried to change my mind
She said, don’t waste your time in looking
There’s nothing left to find.

Por fortuna, no hizo caso de esta advertencia. Y ahí está Relish para demostrarlo.

domingo, 11 de septiembre de 2011

Empezando un nuevo curso

Suena a topicazo: la vuelta al cole. Septiembre, el otoño, renovación. Pero la verdad es que no se me ocurre mejor manera para hilar la puesta en marcha post-vacacional de esta página. Durante estos meses de verano, he ido eludiendo la gran pregunta: ¿la cierro o no la cierro? Ha sido una época de cambios, de adaptación. Cierto es que existen muchas páginas musicales en esta esfera virtual: mucho más actualizadas, mucho más modernas, si quieres llamarlo así.


LibertadSonora, la verdad, nunca ha sido una página trendy, ni lo ha pretendido. Así que, una vez asumido que uno es su propia competencia, y que las cosas cuando mejor se hacen es por gusto: ¿por qué bajar la persiana de mi espacio personal? Todo sigue adelante, y no puedo evitar cada día caer en nuevos sonidos, o sonidos antiguos que vuelven a mis oídos. Como me dijo un buen amigo hace un par de días: “María, tú te alimentas de música”. Y no le falta razón. Cada momento para mí lleva una banda sonora de fondo. Y eso es algo que no quiero dejar perder. Que quiero fijar y compartir contigo, quien quiera que seas, y que estás al otro lado del muro.


Así pues, quitamos el cartel de “Cerrado por vacaciones” y levantamos la persiana. Verás que ya rondan por aquí nuevos artículos que han ido surgiendo estos días. Y veamos qué nos depara el nuevo curso. ¡Se admiten sugerencias!

martes, 6 de septiembre de 2011

Roger Waters, Parsifal y los musicólogos

Por carambolas de la vida, tuve la suerte este año de ver por dos veces a Roger Waters en su gira de aniversario de “The Wall”, en el Palau Sant Jordi en Barcelona y en el Palais Bercy, en París. Del álbum ya hablamos en su día, y sobre los conciertos se han escrito líneas y líneas en los diferentes medios de comunicación. Es por eso que prefiero salir de la crítica pura y dura, para entrar en terrenos más… musicológicos. ¡Y que nadie se me asuste! No soy yo de tochos incomprensibles… Espero no caer en la trampa justo hoy.


Al grano: lo que vi fue mucho más que un concierto cualquiera. Las aproximadamente dos horas de música encerraban mucho más que un artista concreto interpretando un álbum. Aquél disco, que había sido un retrato autobiográfico del propio Waters hace más de treinta años, crecía: sus significados se habían ampliado, pasaban de un individuo a todo un colectivo social. Las imágenes y símbolos que acompañaban cada uno de los cortes del álbum, nos remitían a algo más grande: tú eras también aquel crío asustado tras el muro. De esta manera, el enfrentamiento de Waters a su propia historia se convertía en el enfrentamiento de todos contra un sistema. Así pues, el álbum no sólo resistía el paso del tiempo, sino que cambiaba, se actualizaba por sí mismo y parecía tener más sentido que nunca.


Esta sensación, combinada con el despliegue tecnológico y escenográfico, que acompañaba al desarrollo sonoro con un impecable desarrollo visual, me remitió directamente a aquellas horas de estudio dedicadas, sí, a Richard Wagner. Horas que giraban sobre un concepto: la obra de arte total, la gesamtkunstwerk, para ser más exactos. Esta idea tan propia del compositor germano abogaba por óperas que fuesen más que óperas: más que música, más que teatro, más que arte plástico. Buscaba crear algo que trascendiera todo aquello, que extrajera lo mejor de cada arte en beneficio de una última creación.


Antes de que algún wagneriano se me eche encima, aclararé: ¿Qué tienen que ver Roger Waters y Richard Wagner? A parte de compartir iniciales, no mucho. Pero lo que me hizo retrotraerme hasta el XIX fue una idea que se da en contadas ocasiones: la obra superando al creador. Así como las obras de Wagner sobreviven más allá del propio autor, se reinventan año tras año, las hemos visto con mil y una escenografías, ¿porqué no imaginar un The Wall re-interpretado dentro de, quién sabe, treinta años? De igual manera que “Parsifal” existe por sí mismo, también “The Wall” tiene su propia entidad.


Está por llegar el estudio musicológico que defienda su cohesión interna, su capacidad de renovación, el mundo audiovisual que se ha creado a su alrededor. Aún parece quedar lejos y pondré un ejemplo práctico. Durante mis estudios, hice justo esta propuesta de trabajo a uno de mis profesores. La respuesta fue: “Deberías saber que no es lo mismo analizar a Liszt que a La Macarena”. Ante esto, sólo me quedaron más ganas aún de enfrentarme al estudio algún día y una frase popular rondándome la cabeza: ¡qué atrevida es la ignorancia!

lunes, 5 de septiembre de 2011

La esperada vuelta de Noel Gallagher

Para los que me conocen no es ningún secreto que debo estar platónicamente enamorada del feo de los Gallagher. (¡Si es que podemos considerar que existe alguno guapo en esta pareja de gentlemans de Manchester!). Siendo una fan incondicional de Oasis, siempre me he decantado por canciones como Don’t look back in anger, The importante of being idle o la inacabable Masterplan, que más que a canciones suenan a himno, y otras como Where did it all go wrong? o Rockin’ chair, escondidas como pepitas doradas en la ingente producción de la banda.



Disfruté también durante años de un bootleg de calidad bastante regular que corría por esa red sin streaming que teníamos no hace tanto, Noel and Gem: Live in Paris, diría que se llamaba. Me parecía increíble como con tan poco se podía hacer tanto. Un acústico, un par de guitarras, y las canciones de siempre que sonaban como nunca. Escuchar Married with children o la mismísima Wonderwall en la voz de Noel me parecían pequeños milagros irrepetibles. Y como siempre, la promesa de ese disco en solitario que nunca llegaba.

Y llegó la disolución de Oasis (no sin puñales cruzados, como era de esperar). Y llego el debut de Beady Eye, del que ya hablé en su día. Y tras años y años, llega, por fin. Noel Gallagher’s High Flying Birds. Aparecen los temas con cuentagotas, apenas tres hasta el día de hoy. Pero este asomar la nariz no provoca más que quiera oír desesperadamente el resto. The death of you and me, que no deja de recordar a The importance…, supera la similitud inicial para convertirse en un single de pleno derecho: bien producido, con una línea melódica precisa que se clava en tu cerebro. Tras esta, llega la cara B, The good rebel: con una alegría contagiosa y una melodía que en sus buenos tiempos Liam hubiese defendido con muy buenos resultados. (¿Quién puede no imaginarlo cantando ese I don’t care for the suuunshine?).



Y cuando piensas que esto es demasiado bueno para ser cierto, aparece el segundo tema oficial del disco: If I had a gun. Y aquí es cuando el botón del play de youtube empezaría a crujir si los botones digitales crujieran. Lo sé, de nuevo recuerda a mil temas previos. Pero no puedo resistirme a la atmósfera relajada que crea el colchón armónico, al guiño a Fade Away, al ritmo marcado de la base, a un estribillo que se abre como sólo Noel sabe. Y ciertamente, quizás no haya sido el mejor letrista de todos los tiempos, pero con poco basta. Al menos para mí. Así, no veo el día en que pueda escuchar el resto. Mientras tanto, ¡que cruja youtube!



Y perdonad. En el momento en que escribo esto, acaba de aparecer “AKA… What a life”, segundo single oficial… Con vuestro permiso, me retiro.

sábado, 3 de septiembre de 2011

Anathema: "Hindsight"

Siguiendo los consejos de un buen amigo, me acerqué a los últimos trabajos de la banda de Liverpool Anathema. Ya eran viejos conocidos, cuando en una época más oscura, llegó a mí un One Last Goodbye que me sorprendió. Era un tema denso, y vivo en el más puro estilo de la vida de las semillas: asomaba tímido, planteaba un esqueleto simple y progresivamente, iba perdiendo la vergüenza para crecer y desatar toda esa rabia ante ese último adiós, para terminar volviendo a la tierra, cerrándose en sí mismo, más plácido. Me pareció una pequeña maravilla en la producción de este grupo que ha pasado por diversas etapas, más crudas, más progresivas, más industriales.

Y como pasa a veces, parece que la música nos sigue en nuestro recorrido. Y ahora que incorporé esa parte más dura a mi mochila de gustos musicales con los que puedo seguir disfrutando, aunque no sean mis gustos presentes, llegan Hindsight (2008) y Falling Deeper (2011). En estos dos álbumes, han recuperado viejos temas como aquel One Last Goodbye y otros como A natural disaster o Flying. En una comparación egocéntrica, parece que como ocurrió con mi yo adolescente, se han suavizado en algunas formas, se han pulido texturas. El resultado de mi evolución no soy yo la más adecuada para valorarlo, y tampoco es el tema que nos ocupa, pero el caso es que estas canciones aparecen agradablemente renovadas, renacidas. Teclados, voces limpias, guitarras acústicas transparentes y solos de melodías inacabables. No han perdido su esencia, al contrario: una desearía que este hubiera sido el germen de las versiones posteriores, que se hubieran ido enriqueciendo a partir de ellas.

En resumidas cuentas, Anathema mira hacia atrás caminando hacia delante. Un par de álbums para preparar los auriculares, estirarse en la cama y cerrar los ojos. Y tú, ¿no sientes la semilla?

viernes, 2 de septiembre de 2011

Joan Colomo, en bruto

Si hay un personaje en la escena musical catalana al que no puedo parar de escuchar estos días, ese es Joan Colomo. Tras descubrirlo en un PopArb hace un par de veranos, me enganché. Era algo distinto, fresco y original, que podía llegar incluso a desconcertar. Y es que a Colomo, o lo quieres o lo odias. Y en mi caso, aquel “Contra todo pronóstico” pasó directamente a mi lista de favoritos.

Es por eso que, tras este álbum y un par de conciertos más, llega la noticia del lanzamiento de “Producto interior bruto, vol. 1”. Y una vez escuchado por varias veces, las expectativas estaban más que cubiertas. Un disco efervescente, con doce cortes que pasan en apenas 27 minutos. Quizás de ahí la denominación que algunos le dan, “cantautor punk”. Igualmente, las letras de estas canciones las convierten en pequeños alfileres de escasos dos minutos: bajo una apariencia a ratos divertida, a ratos relajada, asoma la crítica social, la acidez (que no de estómago) y la mordacidad. Pirotecnia barata, Fe en el acné o La industria son prueba de ello. Por supuesto, también hay lugar para el amor en este pequeño universo. Pero un amor que no quiere ñoñerías ni tópicos: símiles campestres en Hort mort o  aires de La Movida en Cada día más.



El pasado día 1, estrenamos septiembre con la presentación en vivo de este álbum en la sala Moog de Barcelona. Pese a que tengo una debilidad especial por los conciertos en que Colomo se acompaña a sí mismo únicamente con su guitarra y su inseparable pedal de loops, ese día se presentó con banda al completo, y pese a que mi amiga insistía en que aquella sala no era más grande que el comedor de su casa (o quizás gracias a eso), se creó un clima divertido, fiestero y familiar, con momento entrañable incluido, cuando le tocó el turno a L’Ocell. ¿Mi recomendación? Colomo en vivo para pasárselo bien, Colomo en lata para pensar un poco más. Y viceversa, que creo que también funciona.

jueves, 1 de septiembre de 2011

Scott Walker: 30 century man (2a parte)

Segunda parte del artículo de Xavi Vázquez. Puedes acceder a la primera haciendo clic aquí.

2a parte: Scott Walker, el documental


En la mítica comedia de los Monty Python “La vida de Brian” (Life of Brian, 1979) hay una secuencia en la que el 'supuesto' mesías da un involuntario pisotón a un ermitaño mientras huye de la masa enfervorizada que le persigue. El curioso personaje pisoteado permanecía en voto de silencio desde hacía años pero, tras recibir la pisada, entra en una incontinencia verbal sin límite que le impide permanecer callado ni un segundo más. En el documental que nos ocupa sucede algo similar. Scott Walker llevaba 30 años sin subir a un escenario y sin conceder una entrevista, viviendo en la zona marginal del negocio musical. Sus discos eran quienes hablaban a través suyo, pero el documental de Stephen Kijak se encarga de mostrarnos al cantante a través de una extensa entrevista que ejerce -en momentos concretos- de hilo conductor del film. Y, a priori, la cosa promete mucho.

Pero la gran baza de contar con la voz y la palabra del propio Scott Walker acaba volviéndose en contra del documental. Y no sabríamos decir muy bien por qué: tal vez las expectativas eran máximas por conocer cómo es el actual Walker que se esconde tras esas densas y laberínticas creaciones de los últimos años, tal vez la entrevista no sabe sacar todo el jugo al personaje, tal vez verle sonreír en el estudio de grabación mientras crea pesadillas sonoras se nos revela más como un juego fútil que como un acto ceremonioso... La sensación es que nos quedamos a medias. Y el documental no logra su intención de acercarnos más al artista pese a contar con su voz y su presencia.

Pese a todo, la cinta acumula motivos y momentos que nos permiten disfrutar plenamente. La relación de personalidades entrevistadas es de órdago: de Damon Albarn a Radiohead, pasando por Bowie o Eno hasta llegar a Jarvis Cocker o Johnny Marr. Gente de talento hablando con devoción y sin envidias del talento de otro. Son estas entrevistas los momentos que mejor funcionan y los que nos ofrecen la parte más preciosa y perfecta de la pieza. Esas inimitables secuencias en las que cada uno de los entrevistados escogen cual es su canción favorita de Scott Walker y nos cuentan el porqué de su elección -mientras al mismo tiempo oímos de fondo el tema seleccionado- nos acercan mucho más a la figura del cantante que las entrevistas con él mismo.

El documental muestra, no obstante, la gran maquinaria de producción que lo sustenta. No falta de nada: imágenes de archivo se mezclan con entrevistas de época y otras realizadas en el presente. Una voz en off femenina ejerce de hilo conductor junto a la del propio Scott Walker. Todo para intentar adentrarnos en el universo creativo de una de las voces más singulares del mundo musical.

El esfuerzo resulta titánico y logra el difícil reto de que en muchos momentos del metraje nos sintamos más cerca de un personaje tan inescrutable, pero no alcanza del todo su propósito porque falla algo básico: cuando Scott Walker se erige en protagonista de su propio documental la cosa no acaba de funcionar. Y es una pena.

lunes, 6 de junio de 2011

Scott Walker: 30 Century Man (1a parte)

Esta es una entrada especial. Llega de la mano de Xavi Vázquez, colaborador experto en materia audiovisual y como no podría ser de otra forma, un gran melómano. Su primer artículo para Libertad Sonora versa sobre el documental 30 Century Man, dedicado a Scott Walker. Sin más, os dejamos la primera parte del artículo. Gracias Xavi. ¡Esperamos que os guste!

1a parte: Scott Walker, la figura

De ídolo de quinceañeras a ejemplo de artista ermitaño. De baladas románticas a la música más oscura y desoladora que alguien pueda imaginarse. De Ohio a Escandinavia y de ahí a asentarse y desarrollar su carrera en el Reino Unido. Scott Walker es un artista de contrastes, poliédrico y misterioso. Scott Walker parece un personaje de ficción; un personaje fruto de la imaginación desquiciada y esquizoide de un escritor con aires lisérgicos. Pero no lo es.  Es tan real y palpable como el conjunto de su música.

Sus inicios en el negocio musical van asociados al grupo “The Walker Brothers” - que no eran ni 'brothers' ni Walker-. Reventaron las listas de éxitos con su debut “Take it easy”, en 1965, gracias a unas baladas melódicas muy pegadizas que volvieron histéricas a las ya de por sí histéricas fans de la época. Subieron aún más alto y tocaron el cielo con su segundo álbum “Portrait” de 1966. Pero se rompieron como un juguete tras su tercer y también exitoso trabajo de estudio.

Scott decidió probarlo en solitario. Pero, sobre todo, probó quitarse de encima el estigma de ídolo 'teen'. Y fue ahí cuando surtieron efecto los aullidos de Jacques Brel. Walker lo adaptó y versionó con gran éxito de crítica y público. Maduró como artista a través de la alargada figura del francés y, además, fue incorporando cada vez más composiciones suyas a sus álbumes. Fue una época especialmente prolífica. Se sucedieron hasta cuatro LP's en tres años: Scott, Scott 2, Scott 3 y Scott 4. No se comió demasiado la cabeza con los nombres pero guardó todo el talento para el interior de esos discos. Scott 4 está considerada la obra maestra de esa época pero, como sucede en muchas ocasiones, el público le dio la espalda y fue un fracaso total de ventas.



Tras este fiasco, Walker lanzaría algunos discos -que él mismo se ha encargado de que no vuelvan a editarse- y también auspiciaría un reencuentro de “The Walker Brothers” en 1975 bajo el título “Regrets”. El disco pasaría algo desapercibido para público y crítica. Pero sería clave en su carrera.

Corría 1978 y Scott Walker lo vio claro. El nuevo LP de “The Walker Brothers” iba a ser el último de la formación y merecía convertirse en una despedida apoteósica. Iba a ser como un ensayo donde estaría prohibido coartar creatividades. Todo valía. Cualquier exceso sería bienvenido. Y así fue como parieron un disco experimental que fue visto con extrañeza en la época pero que cautivó a gente tan 'outsider' como David Bowie o Brian Eno. Walker renació como artista y comprendió cual era el camino. Pero no cómo compartirlo. Se cerró en sí mismo y reforzó su condición de misántropo.

Seis años tardaría en aparecer “Climate of Hunter”, un trabajo que mantendría la voz de 'crooner' del primer Scott Walker pero que generaría un gran desconcierto en el público al mezclar esa voz con una mayor abstracción en las composiciones. La reclusión del cantante en esos momentos ya era un hecho. No concedía entrevistas ni se prestaba a tomarse ninguna fotografía. La rumorología a su alrededor aumentaba. Había quien decía haberle visto vendiendo en un puesto de 'Fish and Chips' y quien se había hecho con sus servicios como decorador de interiores. Lo cierto es que Scott Walker saldría de su hibernación en 1995 con “Tilt”, su nuevo álbum. “Tilt” es oscuro y enfermizo, opresivo y demente, pero se adhiere al oído con resistencia. Este disco ensalzó a Walker como figura underground para las nuevas generaciones y le llevó a colaborar con bandas como Pulp y artistas como Ute Lemper, o a componer la banda sonora del film Pola X, dirigido por el enfant terrible del cine francés Leos Carax.



Así se llega a 2006 y a “The drift”. La culminación de todo lo expuesto anteriormente. Un disco en el que da pánico sumergirse porque es muy difícil salir de él indemne. También es imposible que su escucha nos haga más felices. Pero atrapa. La percusión puede estar provocada golpeando un trozo de carne, los aullidos pueden causar terror. Y, en medio de todo este caos coherente, emerge una frase que resume un disco y una discografía, una personalidad y una vida. “Vivo. Soy el único que ha quedado vivo”.

sábado, 28 de mayo de 2011

Los Mapas de Vetusta Morla

A veces tropieza una con discos que necesitan de un tiempo para ser asimilados. Nos estamos acostumbrando a un ritmo informativo vertiginoso, que nos lleva a crearnos opiniones drásticas sobre acontecimientos de forma casi immediata, y lo que sucedió ayer, mañana quedó en el pasado. Y yo, que queréis que os diga, no quiero acostumbrarme. Igual que no es lo mismo comerse una insípida barrita sustitutiva en tres minutos que sentarse a la mesa y masticar cada bocado. En ambos casos habrás comido, sí. Pero no es lo mismo.


Esa sensación también podría aplicarse a la música. Muchos compiten en ver quién es el primero en reseñar un lanzamiento, en escuchar los treinta segundos de avance, en devorar la barrita de fresa sintética. Quizás este sistema sirva para dar salida a discos de consumo inmediato, discos inconexos que no son más que una suma de doce o catorce cortes que tanto podrían ir ordenados de arriba a abajo que de abajo a arriba. Pero luego están las pequeñas obras de arte, y aquí es donde llega Vetusta Morla, con su disco "Mapas" bajo el brazo.


Sí, estuve en el primer concierto de Barcelona. Fue una noche increíble, y salí de la Sala Bikini con el disco en la mano, pero hasta ahora no he creído que pudiera dar una opinión medianamente meditada. La euforia de los conciertos ayuda a ensalzar sin medida, y sobretodo si las veladas son de la talla de la que nos ofrecieron los madrileños el pasado día 10, que abrieron con unos "Días raros" que ponían el vello de punta. Recuerdo cómo no podía abrir más los ojos, como si quisiera que el sonido también entrase por ahí. Algunas canciones más tarde, me empecé a habituar a la sensación y esa especie de éxtasis inicial fue disminuyendo, y fui prestando atención, sin querer, a las pequeñas incomodidades de cualquier concierto: el chico alto que inevitablemente siempre está delante de tí (sobretodo teniendo en cuenta que una no es lo que se dice, demasiado espigada), cuando no es una chica con pelo rizado que lo mueve frenéticamente a un lado y a otro o alguien que vocea la canción a pleno pulmón todo lo dentro del tono que puede, aun sin conseguirlo del todo. De cualquier forma, la sensación de estar escuchando buenos temas no disminuye. Centro mi atención en lo que pasa arriba: la ejecución es prácticamente perfecta, el grupo domina las nuevas canciones y hace sonar las antiguas como nunca (¡quizás debiera decir como siempre!). El volumen en ocasiones abruma, como en ese interludio psicodélico de que dotan a "La Marea", una canción que empieza en las líneas más acústicas y limpias, deriva en un mar de sonidos distorsionados y compases irregulares y vuelve a su clima inicial, como si nos hubiéramos quedado atrapados en medio de una tormenta que finalmente amaina. Intensidad y más intensidad. Eso fue lo que vivimos en la sala Bikini, pese a esa costumbre que empieza a ser insufrible de tapar los acústicos de guitarra y voz desde el público. (Como si aquello fuera un karaoke, oiga.)


Aunque, la verdad, prefiero no quedarme con eso. Una vez digerido el concierto y el álbum, sólo podría quitarme el sombrero que no tengo ante esta vuelta tan esperada. No ha debido ser un trago fácil, y más con un listón como el que dejó "Un día en el mundo", que dejó críticas difícilmente superables, como la del periodista Santiago Alcanda, que lo describió como el "mejor primer disco de un grupo en la historia del rock español". No seré yo quien lo desmienta. Pero volviendo a "Mapas", es un trabajo de orfebre (nota: también en cuestiones de diseño gráfico). Cada canción llega en su momento justo. La gran obertura de "Días raros" da paso a la sinceridad de "Lo que te hace grande", que a su vez tiene continuidad con "En el río", y así podría seguir hasta llegar al último corte. Un sonido elaborado, pero no cargante. Texturas llenas pero claras. ¡Dinámicas de volumen! (Sí, ¡eso que es tan difícil encontrar en el pop!). Líneas melódicas que suenan a Vetusta, pero sin hacerse repetitivas. Lo dicho, ¿se nota mucho que prefiero la comida a fuego lento?


Escucha "Mapas" en Spotify!

lunes, 25 de abril de 2011

Una velada en el Romea con Manel

El pasado sábado se despedían del Teatre Romea de Barcelona Manel, grupo que ha conseguido colgar el cartel de "no hay entradas" cinco días seguidos para la presentación de su disco "10 milles per veure una bona armadura". Y es que este grupo tiene algo especial: quizás sea la extrema originalidad en sus letras (no deja de sorprendernos la idea de, por ejemplo, Benvolgut, o la profundidad de La bola de cristall), el timbre de voz de Gisbert, la combinación de ritmos relajados y líneas agradables, o quizás todo lo anterior.

Exactamente eso fue lo que mostraron este sábado. Con todo y que el público estaba más que predispuesto a terminar bien su día de Sant Jordi, se alzó el telón y la noche se abrió con En Miquel i l'Olga tornen. El formato del concierto fue el más básico posible: los cuatro miembros del grupo sin ningún músico añadido más, es decir, batería, bajo, guitarra eléctrica y según el tema, acústica o ukelele. Esta decisión contrasta con la producción de su último álbum, cargada (¿sobrecargada?) de arreglos que van de toques electrónicos (Boomerang) a arreglos de tinte orquestal que cambian a cada sección (Aniversari). De esta manera, la puesta en escena de estos temas tuvo que adaptarse al cuarteto, con mayor o menor fortuna según el caso. De cualquier modo, soy de las que los prefieren sin adornos ni ambages excesivos, y temas como El gran salt, o Criticarem les noves modes de pentinats sonaron más directos y sinceros que en su versión enlatada.

El ambiente durante todo el concierto fue de complicidad entre el grupo y con el público, pese a reconocer que ya se encontraban algo cansados tras todos estos días de presentación. No ayudó demasiado la afinación de las guitarras en algún momento, pero dejando esto a parte, los que sonaron claros y precisos, con gran respuesta (mayor si cabe) del público, fueron los temas de su primer álbum. Al mar, Pla Quinquennal o En la que en Bernat se't troba funcionaron a la perfección.

El concierto terminó con Deixa-la, Toni, deixa-la, una canción que sorprende por lo poco que tiene que ver con el resto y que, para mi gusto, no termina de funcionar del todo en el álbum, aunque como cierre del concierto del sábado, consiguió que todo el público cantase esta línea marinera y la noche nos dejara un gran sabor de boca.  Y es que, pese a que uno quiera resistirse, acaba cayendo sin remedio en la sonrisa perpetua y la piel de gallina que despierta este grupo catalán.

martes, 5 de abril de 2011

Libre Asociación, renovado The New Raemon

Lo nuevo de The New Raemon sorprende desde el primer corte. En esta Libre Asociación, editado por B-Core, el sonido de Ramon Rodríguez ha ido más allá de las líneas propuestas en ese EP imprescindible que fue Cuaresma o en Epés Reunidos, volviendo a ambientes más introspectivos, que quizás podríamos a primera escucha, relacionar con su etapa en Madee. Se presenta pues, un conjunto de  canciones intensas como la que abre el álbum, Lo bello y lo bestia, con arreglos que, si bien son más duros de lo acostumbrado, encajan perfectamente en la atmósfera de tonos pop casi épicos que encontramos también en otros títulos como El verdugo, Soñar la muerte o La vida regalada.



Así pues, podríamos optar por mojarnos y afirmar que Libre Asociación es, si bien no un álbum continuista, uno de los más trabajados y completos de The New Raemon por tres razones: por su buena producción y sonido, que moldean la atmósfera del álbum hasta darle un toque nuevo y distinto; por su buena ejecución, con una voz agradable e intensa en su justa medida, además de un acompañamiento preciso, y por último, por sus canciones. Letras incisivas y justas, con melodías y armonías que las amplifican y que consiguen que hacer que The New Raemon suene renovado y esencial al mismo tiempo.

lunes, 28 de marzo de 2011

Entre amigos con Maria Rodés y Joan Colomo

El pasado sábado fue una noche más que interesante en el ámbito musical de la ciudad de Santa Coloma. Dos citas destacadas tuvieron lugar prácticamente a la misma hora: el concierto de La Brigada, banda de pop de autor procedente de Vilanova i la Geltrú, en la Sala Pop, y por otra parte, la segunda entrega del Sintonitzza Sagarra, este pre-festival que se inauguró con la actuación de Bigott hace un par de semanas. Así que, pese a todo, hubo que decantarse por uno de los dos eventos, y principalmente por lo inusual de la combinación y el formato, nos decidimos por asistir a la actuación de Maria Rodés y Joan Colomo.

Hemos de aclarar desde ya que esta no es una crónica de un concierto al uso. Ubicado en la recién estrenada sala Miquelet del Teatre Sagarra, con capacidad para aproximadamente un centenar de personas, se presentó como una velada entre amigos. Un entarimado reducido, algunas mesas redondas iluminadas con luz rojiza y un suelo sintético en el que nos sentamos sin problemas el resto de la audiencia. Ese fue el marco visual de una noche que empezó con la exquisita actuación de Maria Rodés, que guitarra al hombro, abrió la veda con un tema sin enchufes en el mismo centro del público. Acompañada por el buen hacer de Carola al clarinete y coros, además de a unos ingeniosos efectos de sonido, Rodés desgranó las canciones de Una forma de hablar con cariño, con el cuidado y firmeza con que se coge un objeto valioso pero frágil. Títulos como Desorden, La nana del agua o Invisible, sonaron limpios, básicos y agradables como solo pueden sonar las buenas canciones cuando se las despoja de lo superfluo.

Y tras este derroche de sensibilidad, llegó el turno del segundo invitado de la noche, Joan Colomo. Para quien no lo conozca, Colomo es un personaje de los que no abundan. Musicalmente interesante y divertido hasta el extremo en su puesta en escena, con poco se basta y se sobra. Bromeando desde antes ya de subir al escenario, se encontró cómodo en el ambiente de la sala y así nos hizo sentir a todos. Ingenio y bromas a parte, no dejan de sorprender sus letras ingeniosas y unas sucesiones de acordes que combinados con melodías particulares empiezan a conformar el sonido característico de la música de Colomo. Aunque si algo hemos de destacar de la noche, fue su capacidad de entretener al personal, que disfrutó como un enano con la variedad imposible que ofrecía tan solo con una guitarra y un pedal de loops, y donde no quedó vivo ni el apuntador. La voz de Maria Rodés se sumó a la fiesta para hacer de l'Ocell una canción aun más bonita o de La Mort un circo aún más histriónico. Así pues, una noche de las que se recuerdan, como se recuerda una buena fiesta en la mejor compañía.

miércoles, 23 de marzo de 2011

AtletA presenta Catedrales: "La única recomendación sería cerrar losojos y dejarte llevar"

"Catedrales" es la carta de presentación de Atleta, un grupo de rock onírico instrumental que pese a estrenarse como dúo, ya son bastantes los años que llevan rodando en la escena musical más alternativa, en grupos como 12twelve. Charlamos con ellos...

El rock instrumental es una apuesta arriesgada, y ya sois veteranos en ella, es vuestro medio. ¿Por qué? ¿Qué os aporta frente a otras opciones musicales?

Jose y yo llevamos tocando como 15 años. Nos iniciamos en los caminos de la música más allá del pop y los estribillos desde que nos conocimos. Podemos improvisar horas, perdernos, volver, subir, bajar y sobretodo entrar en trance. Es nuestra manera de entender la música. Desde luego, como absolutos melómanos nos gusta muchos tipos de música, siempre con entrañas, y por consiguiente también hemos probado a cantar.  12twelve comenzamos cantando y hace unos años creamos un proyecto, Bélmez, en onda rock americano catártico cantando en castellano. Lo que nos ocurrió fué que el formato de canción cerrada, con estribillos, un hilo conductor que es la voz, las letras, etc nos encorsetaban a la hora de tocar. Eso de llegar al ensayo con toda una canción hecha, con sus vueltas, cambios y demás no nos dejaba explorar las texturas, los ambientes y las hipnosis como siempre habíamos defendido. Así que volvimos a nuestro formato más basado e la improvisación como fuente compositiva entre los dos. A veces uno llega con algo pero al final cada uno interactua con el otro para crear las canciones de manera muy democrática. Además el hecho de ser un dúo es genial para la compenetración.

¿Cuáles son las principales influencias que sintetiza este primer largo, “Catedrales”?

Las influencias digamos teóricas son más o menos las de siempre: Morricone, Moroder, Miles Davis, Harmonia, Neu!, David Axelrod, Jean Claude Vannier, Can, Cluster, Kraftwerk, Zombi, Broadcast, Tim Blake, Heldon...

A nivel práctico se nos ha abierto un campo increíble con la incorporación de sintetizadores, samplers y composición en el laptop. Es alucinante tocar instrumentos que antes no habíamos tocado, crear una banda con líneas pregrabadas en loops y samplers, volver a empezar de cero y apañarnos con lo que tenemos. Es realmente volver a empezar a tocar. Esto puede hacerse muy lejano o planteartelo como un reto y aprender cosas nuevas cada dia. De ahí sale Atleta.

¿Qué hay del proceso de creación? ¿Cómo han surgido y se han perfilado los cortes del disco?

Siempre partimos de improvisaciones que grabamos, escuchamos y despues organizamos para crear piezas. Nos encanta dejar partes más abiertas para improvisar y así hacer que cada tema sea diferente cada vez que lo tocamos. Al público también le encanta eso, lo convierte en algo muy orgánico y en constante evolución.

A nivel personal, 15 años son muchos años haciendo música juntos. ¿Era AtletA, como proyecto de dúo, una tarea pendiente?

Pues posiblemente hacía mucho tiempo que nos andaba en la cabeza hacer algo los dos, puramente. Jose y yo siempre hemos interactuado de manera casi esotérica, en 12twelve eso nos trajo alguna complicación, es cierto. Y pienso que no lo habíamos hecho antes por tener proyectos vivos que nos quitaban tiempo, pero también porque es ahora cuando empezamos a sentirnos cómodos con el uso de máquinas y nos encanta aprender cada día de ellas.

¿Algún consejo para un recién llegado a vuestra música?

La única recomendación sería cerrar los ojos y dejarte llevar. Entonces es cuando empiezas a ver imágenes y después incluso te puedes poner a bailar casi sin querer, posiblemente de forma tribal e incontrolada.

¿Cómo valoraríais la acogida que está teniendo vuestro trabajo en los medios? ¿Y en el público?

La prensa nos ha recibido muy bien, no esperabamos tanta calidez. Se nota mucho el respeto que 12twelve había generado y parece que Catedrales ha cubierto las expectativas de cierto sector de público que quiere algo más que lo que le da el pop puro y duro.

Lo que esta realmente duro es el tema conciertos. La crisis ha generado una falta de recursos preocupante. Muchos amigos nuestros han tenido que bajar sus cachés muchísimo y es cada vez más dificil cerrar conciertos en condiciones. Las cosas se estan poniendo muy feas y no parece que vayan a mejorar mucho. Ya se sabe que cuando no hay dinero lo primero que se resiente es la cultura y eso nos depara un futuro bastante gris, por lo menos en cuanto a oportunidad de dar cabida a propuestas diferentes.

La primera consecuencia es que parece ser que si no haces pop o canciones fáciles de digerir lo tienes negro. Por otro lado también pienso que comenzará a haber gente que monte grupos con el fin, noble y necesario, de hacer la música que quieran porque saben que no podran comer de ello.  A ver qué ocurre. Por lo que respecta a nosotros, hemos malvivido de la música con 12, y nos encantaría volver a hacerlo pero se ve complicado, así que parece que nos toca seguir con la batalla de los grupos que hacemos música aparte del mainstream o ese pseudo mainstream que es el mal llamado indie.

¿Os gustaría que se tratase de un proyecto de largo recorrido? ¿Qué ideas guardáis para el futuro más próximo?

Jose y yo siempre tocaremos juntos. Hemos pasado de todo, gloria, fracaso y todo lo que queda enmedio. Y nos seguimos divirtiendo como el primer día que tocamos juntos, es genial tener esa suerte, la verdad. Estamos preparando el segundo disco que de momento tiene temas con títulos como "Brazo luminoso", "Fe", "Atenas", "Manchuria" y "Telepatía habitual" (¡esto es primicia!). Y también andamos preparando una gira para después de verano y pendientes de algunos festivales, como todo hijo de vecino que se dedique a esta locura que es la música.

Y ahora… ¡el test!

Una canción u obra que os gustaría haber firmadoSongs of innocence de David Axelrod

Un lugar para perderse: Una tienda de discos (Amoeba music de San Francisco, no está nada mal....)

Un superhéroe: Daredevil

Una película inspiradora: 2001, odisea en el espacio

El directo es... la razón de ser de la música

Estadio, teatro o sala: Los tres tienen sus encantos

Un sueño por cumplir: Tocar cada semana en un país diferente.


Puedes descargar gratuita y legalmente "Catedrales" en este enlace o bien escucharlo en Spotify!

domingo, 20 de marzo de 2011

El Biggot más teatral

El pasado día 12 en Barcelona vivimos el día más lluvioso en lo que llevamos de año. Una lluvia ininterrumpida nos acompañó desde la madrugada hasta ya entrado el domingo. Visto así, que el primer concierto del recién estrenado Sintonitzza Sagarra fuese en una noche como aquella, tuvo incluso su particular encanto. El teatro de Santa Coloma de Gramenet acogía así el primero de tres conciertos que conforman el aperitivo del ya conocido festival Sintonitzza, que tiene lugar en la misma ciudad el primer fin de semana de septiembre.

El encargado de abrir esta particular temporada fue el zaragozano Bigott. En el caso de ser la primera vez en que uno se acerca a él, es posible que se de al inicio una leve sensación de desconcierto. ¿Qué hace este personaje, que no debe andar lejos del metro noventa, con tupida barba y guitarra al hombro? Pues bien, entra al escenario acompañado de su banda habitual formada por cinco músicos de gran calidad, entre ellos el veterano Paco Loco, un productor por el estudio del cual han pasado nombres como Lori Meyers, Manta Ray, Tachenko o Sr. Chinarro.  Y con un acompañamiento impecable, arrancan las letras desde su voz profunda y de timbre redondo. El sonido de la noche fue espectacular, proyectando en la sala la mejor versión tanto de canciones incluidas en su último disco, "This is the beginning of a beautiful friendship", como de entregas anteriores como "Fin" o "What a lovely today": She is my man, New York S'Eveille, I'm little retarded, Dead Mum Walking o Sparkle Motion fueron algunos de los muy diversos temas que sonaron a lo largo del concierto, innovando incluso en la establecida costumbre del bis: cerrar una canción a medias para terminarla volviendo a salir al escenario tras los aplausos del personal.

Y es que en efecto, parece que los temas de Bigott cobran dimensión completa al sonar en directo: el particular modo de expresarse del zaragozano, junto con la sintonía interna de la banda que muestra tema tras tema cuánto disfrutan de su puesta en escena y las buenas artes a la hora de hacer sonar sus instrumentos, brillantes en una buena acústica, son de importancia capital. Gracias a ello surgen las atmósferas propias, aliñadas con las letras divertidas e irónicas, y que se dejaron disfrutar en un ambiente tan especial como el del Teatre Sagarra. La única nota oscura de la noche fue el aforo, escaso en contraste con la calidad musical de la noche. Y visto el resultado del concierto, sólo cabe atribuirlo a la espesa lluvia.



Recordamos! El próximo concierto de Sintonitzza Sagarra será este sábado 26 de marzo, y estará protagonizado por Maria Rodés y Joan Colomo.

jueves, 10 de marzo de 2011

Igloo, aires densos en ∞3

Ya hace varios días que este álbum cayó en nuestras manos, pero así como hay casos en los que las palabras brotan solas y quizás no tras la primera, pero sí durante la segunda escucha, es uno capaz de sintetizar sus impresiones acerca de un disco, hay otros trabajos que requieren algo más de tiempo. Una digestión, una asimilación mayor. Ése ha sido el caso de el último trabajo de Igloo, el cuarto desde su primer disco homónimo en 2005.


Grabado en los estudios Planta Sónica II de Vigo con Pancho Suárez, y producido por Iago Lorenzo en Litium (Pontevedra), este ∞3 constituye una suerte de puzzle denso y oscuro, que contrasta con la claridad de sonido de por ejemplo, "#2. La transición de fase", su anterior disco, publicado en 2009. Ya desde la portada se nos sugiere una atmósfera de descubrimiento que en el interior del álbum se concretará en una aproximación a temas habituales como las dudas, el amor, la vida o el destino, aunque desde una perspectiva nueva, desde el punto de vista del extraño que se contempla en el espejo.


Así, el disco oscila entre una entrada oscura y densa de melodía aérea, como es Nanomédicos, viaja hacia la fuerza de El mundo de Kira, la explosión de lo etéreo en Cientos de motivos y reposa en cortes como Nina Kulagina. El ambiente industrial llega en Desastrología y la concesión al pop-rock inglés en E.L.O.. El tema instrumental que da título al disco abre la recta final: Ausencia parcial presenta de nuevo una línea vocal clara con momentos álgidos e instrumentación intensa, nos dejan respirar con Buenos Momentos, nos hacen bailar con Años Luz y llega Zumo V, el tema que cierra el álbum: una base rítmica contundente y abierta con guitarras acompañantes y el contraste con voces armonizadas sobre teclados y, finalmente, la fusión con la melodía principal de la voz que aparece deslizante como una pieza más de este puzzle sonoro.


Lo sabemos, ha sido una descripción llena de adjetivos e imágenes, pero la tarea de traducir sonidos en palabras siempre es ardua, por no decir imposible. De esta manera, preferimos recomendaros directamente que os reservéis un momento para vosotros mismos, que os dispongáis a realizar un pequeño ensayo de instrospección y escuchéis este Infinito 3. Os sorprenderá.


Escucha ∞3 en Spotify!

miércoles, 9 de marzo de 2011

Polock, sensación rock que no deja de crecer


por Sam Gutiérrez


Cuando su nombre empieza a sonar con fuerza en nuestro país, estos jóvenes valencianos ya tienen programada una gira que les llevará a recorrer Estados Unidos. Los Angeles, Austin, Washington y Nueva York serán los destinos de Polock en este tour, que demuestra el prestigio y el nombre que han adquirido recientemente fuera de nuestras fronteras. ¿Su fórmula del éxito? Papu, Pablo, Sebas, Alberto y Marc se caracterizan por unos temas extremadamente frescos, peligrosamente pegadizos y exageradamente bailables. Y aunque evoquen por momentos a The Leadings o Hola A Todo El Mundo, Polock han conseguido impregnar su primer álbum, “Getting down from the trees”, de un estilo propio y un desparpajo que ha enganchado a miles de personas en todo el planeta.


Además, acompañan su rock guitarrero con una imagen potente, moldeada durante sus estancias en los epicentros más importantes del panorama musical europeo, como Berlín o Londres. En la capital británica han rodado recientemente el videoclip de su éxito “Fireworks”, producido nada más y nada menos que por el sello Black Sheep (responsables de vídeos para OK Go o Snow Patrol, entre otros). Y eso no ha pasado por alto para dos de las publicaciones musicales más conocidas del mundo anglosajón: La revista británica “Dazed & Confused” y la norteamericana “The Fader” dan gran protagonismo al lanzamiento del nuevo videoclip de los talentosos valencianos. A parte de en el Reino Unido, su álbum debut se comercializará en breve también en Alemania y Francia.


[youtube]http://www.youtube.com/watch?v=kR-cwhepOPU[/youtube]


Tras deleitar junto a los cántabros Estereotypo a la barcelonesa Sala Apolo el pasado 19 de febrero, parece que por el momento no hay fechas definidas para recorrer territorio español. Únicamente la primera semana de agosto en el Arenal Sound 2011, en Burriana (Castellón), dónde el cartel va tomando forma y se augura muy recomendable.


Así, tras hacer las maletas y vestir al tigre que los representa con la bandera estadounidense, Polock siguen con hambre de mundo... Próxima parada: Estados Unidos. A bailar!


PD: Hemos hablado de Polock y aprovechamos para presentar a un nuevo colaborador de este espacio. ¡Bienvenido Sam, y que lo disfrutes!

viernes, 4 de marzo de 2011

Cuerdas Rotas (cap. 8): Carnaval y cantantes pop!

Un Carnaval musical, cortesía de Raúl García Ranea


(haz click en la viñeta para verla a tamaño completo)

lunes, 28 de febrero de 2011

The Ryan O'Reilly Band

No abundan las ocasiones de presentar a alguien como Ryan O'Reilly. Escribiendo canciones desde los 15 años, lleva cantando guitarra al hombro desde los dieciséis. A raíz del descubrimiento de la obra maestra de Jack Kerouack, On the road, esta misma expresión parece haberse convertido en el leitmotiv de su vida. Su primer gran viaje fue a tierras canadienses, en 2004, cuando a los 18 años fue en busca de un tío abuelo suyo que emigró allí desde Irlanda. Al poco tiempo se hizo a la escena musical local, coincidiendo con dos chicos de Toronto: Tyler Kyte y Nick Rose. De ahí surgió su proyecto "Blue Fox", con un EP autoeditado, que los críticos calificaron como "mágico, bellamente grabado, con canciones amables, evocadoras y con sorprendente seguridad" (Rock'n'Reel Magazine, 2008) comparando la voz y estilo de Ryan con la del mejor Jeff Buckley (www.rawrip.com). De esta etapa canadiense también surgió un primer álbum en solitario, que puede encontrarse en iTunes, aunque Ryan asegura no haber visto nunca un céntimo por él. Tras varias idas y venidas,  en la primavera de 2008 Blue Fox giró por Irlanda e Inglaterra, tocando en Camden Town, Bath, Winchester, La Isla de Wight y Dublín, entre otros.


[youtube]http://www.youtube.com/watch?v=zeuwkToCT7s[/youtube]


Su modo de expresarse, su estilo musical, es claramente propio de épocas anteriores. Influencias declaradas de Ryan O'Reilly son, por ejemplo, Neil Young o Ryan Adams. Aunque por convicción personal, intenta no dejar que afecten demasiado a sus propias canciones. De armonías claras y con fuerte presencia de coros, su punto fuerte son las letras, de marcado carácter autobiográfico.


Con 22 años, su actual proyecto es The Ryan O'Reilly Band, con Tali Trow al bajo, Brad Thomas al piano, Dave Granshaw a la batería y Spencer Cullum a la guitarra. Con ellos acaba de publicar un EP titulado Emily, que puede oírse en su página web (abrir con Internet Explorer!). Integrado por cuatro títulos, los arreglos que visten estos nuevos temas cuentan con un sonido más contemporáneo, aunque no por ello pierden su esencia tradicional procedente de la Americana y el folk irlandés. Entre los temas de este EP se encuentra November, la hasta el momento canción preferida de la banda, en la que la letra deja claro el desencanto de O'Reilly por la industria musical y su tejido:


You'll never change the world with your songs and your guitar/There's people half your age and they're going twice as far.


(Nunca cambiarás el mundo con tus canciones y tu guitarra /Hay gente a quien doblas la edad que han llegado el doble de lejos.)


Y es que no está dispuesto a dejar de ser quien es. En una ocasión un A&R de una discográfica, que asistió a algunos de sus directos, objetó que en sus conciertos tocaban demasiados estilos distintos. Pues bien, es lo que pretende seguir haciendo. Su punto fuerte es precisamente ese: el concierto en vivo, la comunicación con el público, el contacto directo con la música. Y para aquellos que residáis en la zona de Barcelona y no queráis perder la pista de este talento auténtico que es Ryan O'Reilly, el próximo día 13 de marzo estarán en la sala "Els Genis" de Badalona, a partir de las 20.00h. Una ocasión inmejorable de disfrutar de la autenticidad de The Ryan O'Reilly Band.


Sigue a The Ryan O'Reilly Band en Facebook y en MySpace!

martes, 22 de febrero de 2011

El debut de Beady Eye, el nuevo proyecto de Liam Gallagher

He de confesarlo. No albergaba muchas esperanzas respecto a este álbum. Su single de presentación, Bring the light, pese a que me sorprendió por su sonido, con cierto aire retro (al que por otra parte contribuía el artwork de su portada), no consiguió engancharme. Pero tras haber escuchado el disco completo, me alegro de haberme equivocado.


Different Gear, Still Speeding es la muestra de que una carrera que cumple 17 años este 2011 no se forja sólo a base de suerte. Liam Gallagher, al frente de su nueva banda Beady Eye, presenta un disco de rock completo y ágil, que salta de un corte a otro con facilidad, alternando temas enérgicos como el que lo inaugura, Four Letter Word, con medios tiempos impecables como The Roller, recién estrenado tercer single. Por ahondar un poco más en esta diversidad, mencionar los contrastes que forman la inmediata Beatles and Stones, de final abrupto, con Bring the light, que escuchado junto al resto del álbum parece adquirir otra dimensión y tras ellas, For Anyone, que es sorprendentemente la canción de sonido más limpio, acústica  y en esencia, pop hasta el extremo.


[youtube]http://www.youtube.com/watch?v=pcOJu0g8dbw[/youtube]


Y al hilo de For Anyone, y enlazando con Kill for a dream, aparece una de las constantes en Liam Gallagher, y no sólo en esta nueva etapa: su admiración por los cuatro de Liverpool y en concreto, por John Lennon. De nuevo, esta influencia se deja ver sobretodo en temas como éstos, gracias a armonías tradicionales que no por habituales dejan de ser agradables, líneas melódicas claras y ritmos que traen a la mente, en ocasiones los sonidos de primeros de los 60, otras veces los cercanos a los 70 más propios de discos como Rubber Soul.


[youtube]http://www.youtube.com/watch?v=DkU_rAzdlKk[/youtube]


Pero la crónica no estaría completa si no mencionáramos uno de los puntos inevitables a la hora de hablar de Beady Eye: su parentesco con Oasis. En este caso, si bien es cierto que la banda debutante se distancia de los últimos sonidos de su predecesora, cercanos incluso a la psicodelia, también lo es que remite a los sonidos de etapas anteriores, más propio de álbumes como Standing in the shoulder of giants.


De cualquier manera, y por mucho que nos pueda la nostalgia, Beady Eye y Oasis, son dos mundos distintos, muy cercanos, pero separados. Es por eso que, si no desprendemos de prejuicios y evitamos buscar la mano de Noel en los distintos cortes del álbum, nos encontraremos con un buen disco de rock de sonido británico y con más de un tema destacable. Y es que ser un Gallagher ni se compra ni se vende, se es, y punto.

lunes, 21 de febrero de 2011

21, el nuevo álbum de Adele

por Enric Zapatero


La clásica maldición del segundo álbum. Una de la que se salvan muy pocos. Pero tranquilos, que Adele forma parte de ese selecto grupo de artistas que consigue crear un álbum tan perfecto que deja el anterior pequeño, muy pequeño.


21 sigue la estela de 19, usando como título la edad de Adele al inicio del álbum. Y el mérito, por lo visto, se lo debemos a su ex, el que la dejó poco antes de empezar la creación del disco. Según palabras de la misma Adele, si su chico no la hubiera abandonado, ahora nos encontraríamos ante un disco lleno de letras sobre habitaciones de hotel y la fama y la superficialidad. Así que gracias a él tenemos un disco hecho desde el dolor más profundo, sincero, honesto, sencillo y a la vez faraónico, variado pero con un sonido muy marcado, y sobre todo muy, muy emocionante.


El primer single Rolling in the deep habla por sí solo. Las percusiones mandan en un tema que empieza lento, elegante y mantiene ese sonido sofisticado guiado por la perfecta y cálida voz de la artista, que nos desgarra cantándonos que podríamos haberlo tenido todo. Una colaboración imposible con Ryan Tedder se lleva a cabo en Rumour Has It, con un sonido diferente a ambos, mucho más duro y crudo, alejándose de las baladas ñoñas del OneRepublic. Temas como Turning Tables o Don’t You Remember nos muestran una Adele muy clásica, muy 19, triste, reconociendo que hay que dejar atrás las discusiones y que cuando se ha acabado, se ha acabado.


[youtube]http://www.youtube.com/watch?v=rYEDA3JcQqw[/youtube]


Se quedó a las puertas de ser segundo single, pero ello no quita que Set fire to the rain sea probablemente el mejor tema de todo el álbum, por su sonido rico, su orquestra, sus guitarras y la forma en que la voz de Adele se desvive, mucho más que para el resto de temas. Un sonido muy cercano al de Alicia Keys aparece en He won’t go, mientras que en Take it all el sonido es muy clásico de balada británica, mientras le canta a su ex que se lo lleve todo, incluido su amor.


El único tema positivo del álbum es I’ll be waiting, impregnado de una extraña felicidad del tipo “yo te espero, sé que volverás”, nada sano pero la producción le da un empuje de optimismo que se agradece. Pero esa felicidad termina pronto con One & only, una canción negra al 200%, que podría haber sido de las Supremes, tanto por el sonido atemporal, la letra dramática y una voz desesperada que llama al amor que nunca volverá. Y en Lovesong todo se calma para mostrarnos unos sonidos muy mediterráneos, con guitarra acústica y algún que otro chelo. Su voz cae dulce con unas pocas frases, tópicas todas ellas, sobre el amor que siente por él.


Pero Adele se reserva lo mejor para el final. Someone like you es quizá una de las canciones más tristes y perfectas escritas en los últimos tiempos. Tener el valor de reconocer que no has superado la ruptura y cantar engañándote a ti mismo que encontrarás a alguien como él y plasmarlo en este precioso tema tiene mucho mérito. ¿Lo mejor? Su voz y el piano, y que no hace falta nada más, ningún arreglo más, y como muestra la actuación de los BRIT en la que eclipsó el despliegue mastodóntico de gente como Take That o Rihanna.


[youtube]http://www.youtube.com/watch?v=qemWRToNYJY[/youtube]


Adele ha superado con nota la prueba del segundo álbum, deleitándonos con 11 temas que, pese a girar alrededor de un tema, el tema sobre el que más se ha cantado en la historia, consigue emocionarnos, sonar sincera, atemporal, emocionante y emotiva.

domingo, 20 de febrero de 2011

Retrospectiva: "Arnold Layne", Pink Floyd (1967)

por José Montes


Hoy centramos nuestra mirada en una canción, unos la tacharon en su día de “obscena”, otros de “inteligente e irónica”, algunos de “extraña”, yo la definiría  por encima de su calidad musical como “histórica”. Hablamos de Arnold Layne, primer sencillo de Pink Floyd.


El  27 de Febrero de 1967, los cuatro jóvenes que entonces formaban un grupo que empezaba a estar en boca de todos, Roger Keith Barret, más conocido como Syd Barret, (guitarra, voz y genio del grupo), Roger Waters (bajo), Nick Mason (batería) y Rick Wright (teclados), entraban en los  estudios  Sound  Techniques  de Chelsea de la mano de Joe Boyd. Boyd era DJ residente de la sala UFO, templo del movimiento underground  de la época,  donde tocaban con frecuencia. Su idea era grabar seis temas y escoger dos para el single, aunque finalmente solo grabaron dos, pues era prioritario para ellos lanzarlos al mercado cuanto antes: Arnold Layne como single principal y Candy and a currant bun como cara B, ambas de Syd.


Arnold Layne cuenta  la historia de un hombre que robaba ropa de mujer de los tendederos  del vecindario para travestirse. Waters insiste en que era una historia real, que tanto su madre como la de Syd tenían estudiantes  subarrendadas, ya que en su calle había un colegio femenino, y recuerda largas hileras de sujetadores y bragas en los tendederos, de los cuales algunas desaparecían con frecuencia.


[youtube]http://www.youtube.com/watch?v=EQTFRq1hjtM[/youtube]


El single se publicó el 11 de Marzo, causando gran sensación. Inmediatamente Radio London lo prohibió, lo que como siempre contribuyó rápidamente a agrandar su fama. Poco a poco, medios y críticos empezaron a hablar bien del disco que llegó a ser nº 20 en las lista de éxitos del “Record  Mirror”. Valga como ejemplo la definición que hizo el poeta vanguardista de la época Pete Brown: “Arnold Layne es un hito en la música pop”.


Pink Floyd, de la mano de Syd Barret, empezaba a abrir un nuevo camino musical en la escena del pop británico, convirtiéndose rápidamente en un grupo de renombre. Con su ascensión inmediata, vinieron las presiones, lo cual empezó  a marcar el principio del fin de Syd en el grupo, pero esa es otra historia que abordaremos otro día. Un dato curioso, es que Arnold Layne, nunca formó parte de un LP del grupo, solo se publicó como sencillo original en 1967, y una reedición en 1997 de los 6 primeros temas del grupo. Más tarde sí se incluiría en sus recopilatorios Relics y  Echoes.





Arnold Layne had a strange hobby
collecting clothes
moonshine washing line
they suit him fine
on the wall hung a tall mirror
distorted view, see through baby blue.


Now he's caught - a nasty sort of person
they gave him time
doors bang - chain gang - he hates it


Oh, Arnold Layne
it's not the same, takes two to know
two to know, two to know
why can't you see?
Arnold Layne, Arnold Layne, Arnold Layne, Arnold Layne.
Don't do it again.


Traducción:

Arnold Layne tenía una extraña afición
recoger ropa
del tendedero a la luz de la luna
Le sentaban bien.


En la pared colgaba un espejo alto
visión distorsionada, ver a través del azul celeste
oh, Arnold Layne
no es lo mismo, se necesitan dos para saberlo.


¿No te das cuenta?
Arnold Layne, Arnold Layne, Arnold Layne, Arnold Layne.


Ahora está atrapado – un tipo de persona asquerosa

Le dieron tiempo
portazos –prisioneros encadenados- él lo odia,
oh, Arnold Layne
no es lo mismo, se necesitan dos para saberlo.


¿No te das cuenta?
Arnold Layne, Arnold Layne, Arnold Layne, Arnold Layne
No lo vuelvas a hacer.

viernes, 18 de febrero de 2011

"Charm School", el regreso de Roxette

No recuerdo donde leí que Roxette siempre había sido un grupo que parecía haber triunfado con algunos años de retraso. Que habían sido un grupo de los ochenta que triunfó en los noventa. Quizás tuvieran razón y el estilo de Per Gessle y Marie Friedriksson no se haya caracterizado demasiado por su vanguardismo y originalidad, pero está claro entonces que son otros sus puntos fuertes. Así, tras toda la odisea personal de los suecos en estos últimos tiempos, el lanzamiento de nuevo material tras 10 años desde su último trabajo, se esperaba con especial ilusión pese a saber casi de antemano, que no sería el álbum pop que marcaría tendencia los próximos meses.


Y ni lo es, ni se pretende. Este Charm School simplemente suena a Roxette sin aditivos: un single impecable como Radio (con esa letra que no podemos evitar que nos recuerde al Suck my kiss de RHCP), baladas en las que la voz de Marie sigue sonando como siempre lo hizo, como es el caso de No one makes it on her own, y temas en los que Per demuestra ese lado propio, como Way Out y Only when I dream, su manera de entender un pop enérgico sin el que Roxette no sería lo que fue y sigue siendo: un grupo de pop con buenas melodías, buenas voces y un punto de positividad que los que seguimos disfrutando de Joyride o Crash Boom Bang, seguimos agradeciendo.


[youtube]http://www.youtube.com/watch?v=f1N-Gf0Fbcg[/youtube]


En definitiva, quizás no sea el mejor disco del grupo. De acuerdo. Pero lo cierto y más importante es que sigue sonando a Roxette, y muchos de sus temas despiertan la nostalgia pero también la sonrisa. Así pues, prueba superada.


Escucha "Charm School" en Spotify!

miércoles, 16 de febrero de 2011

Fuel Fandango: "Para nosotros el directo es primordial. Es lo que más nos llena"

Parece casi imposible que algún sonido siga sorprendiendo a nuestros oídos en los tiempos que corren. Pero, de golpe conocemos a Fuel Fandango y confirmamos que, en lo que a música se refiere, ni mucho menos está todo inventado. Este grupo, centrado en hacer, como ellos mismos definen "canciones orgánicas de baile", fusiona influencias anglosajonas, europeas y sureñas con una facilidad pasmosa. A ello contribuyen los perfiles de sus integrantes, Nita y Ale Acosta: ella cantante formada en el mundo de la copla y el flamenco, él procedente de la banda Mojo Project, productor que ha trabajado con nombres como Enrique Morente, Buika, Chambao o Muchachito. Acaban de publicar su disco de debut como Fuel Fandango, y les hemos querido preguntar algunas cosas. Y sobretodo, imprescindible el vídeo adjunto a esta entrevista: "Shiny Soul" en directo en Reno Studios (Madrid).


La historia de Fuel Fandango: ¿cómo Ale encontró a Nita? ¿O más bien fue al revés? ¿Cómo se gesta este proyecto?


Pues nos encontramos por casualidad ya que Ale venía mucho por Córdoba a pinchar desde hace ya algunos años y resultó que teníamos muy buenos amigos comunes. Nos conocimos hace ya tres años y fue inevitable hacer música.


Los sonidos de vuestro primer álbum son sorprendentes por su variedad, ¿de qué fuente bebe Fuel Fandango?


Pues de fuentes insospechadas, la verdad que tenemos unos gustos muy dispares los dos. Desde lo más puro hasta lo más ecléctico.


[youtube]http://www.youtube.com/watch?v=spt6RBmqM-E[/youtube]


La primera impresión que uno tiene al escuchar el disco es que en directo puede ser una bomba de relojería y parece que las críticas así lo confirman. ¿Cómo vivís vosotros la experiencia del concierto?


Pues para nosotros el directo es primordial. Es lo que más nos llena, sobretodo por la energía que se desprende en el escenario.


El soporte de la banda es imprescindible. ¿Qué nos contáis de los que os acompañan en la aventura?


Pues en directo vamos acompañados por Carlos Sosa, un pedazo de batería de las Palmas de Gran Canaria. Es un placer contar con el en este proyecto ya que se ha involucrado tremendamente en nuestra música, entiende el concepto a la perfección y nos sentimos muy seguros en el escenario.


¿Cantar en inglés igual a vocación internacional?


Cantamos en inglés porque nos parece que es un idioma con una musicalidad inmensa y que es el más adecuado para lo que hacemos. Lo mezclamos con el español en las partes más flamencas ya que es mi raíz, y por supuesto nuestra intención es que sea un proyecto de nuestra tierra pero tambien internacional.


Nita, tu voz es impresionante. ¿El sonido flamenco y de copla del que provienes qué tal se lleva con el funk?


Se lleva mu bien! Siempre he cantado de todo desde chiquita con la copla y el flamenco que me ha acompañado hasta ahora, pero también he hecho muchos otros estilos como el jazz o el funk. Ahora mezclo todo lo que he aprendido durante estos años de la mejor manera que sé!!!


En los próximos meses, ¿cuales serían vuestros deseos para Fuel Fandango?


Pues seguir como hasta ahora…



Y ahora... ¡el test!


Una canción que os gustaría haber firmado. Hallelujah de Leonard Cohen


Un lugar para perderse. Tailandia


Un superhéroe. Nuestros padres


Una película inspiradora. Más allá de los sueños


Un directo es… Puro Fuego!


Estadio, teatro o sala: Teatro pero tendremos que tocar más bajito…


Un sueño por cumplir: Vivir toda nuestra vida haciendo lo que más nos gusta!!



Escucha a Fuel Fandango en Spotify!




PD: Añadimos que el concierto previsto por la banda en el Festival In-Somni de Barcelona este fin de semana ha quedado cancelado por motivos ajenos a la voluntad del grupo. ¡Les esperamos pronto por aquí!

domingo, 13 de febrero de 2011

Ben Ottewell y "Shapes and Shadows"

Lo que es nosotros, descubrimos a Gomez a través de uno de los temas habituales de la emisora iCat FM, See the world. Un tema que sonaba fresco y abierto, y que se incluía en su álbum How we operate, del año 2004. Pese a no haber sido nunca un grupo de masas en nuestros lares, en su Inglaterra de origen cuentan con un gran reconocimiento, tanto con el posicionamiento de sus temas en las listas de ventas, como con la obtención del premio Mercury en 1998.


Y de vuelta a 2011, una de las voces de Gomez, presenta disco en solitario. Es Ben Ottewell, precisamente la voz que oíamos en aquel See the world. Su particular timbre no dejó indiferente tampoco en su etapa dentro de la banda, con afirmaciones como la aparecida en la revista Rolling Stone:


"El arma no tan secreta de Gomez es Ben Ottewell. Su voz profunda y ronca es escalofriante ... más propia de un músico de blues de otro mundo que de un británico con cara de niño."


También la revista GQ...


"La voz Ottewell no es de este mundo. Es un barítono profundo, reverente, el tipo de voz que estremece."


Ben Ottewell 'Lightbulbs' by Eat Sleep Records

Ciertamente, la voz de Ben Ottewell no deja indiferente y tiene un punto peculiar que engancha. Su recién estrenado disco en solitario  tiene por título "Shapes and Shadows" y, si bien es un álbum, en general, de corte acústico, ello no implica que estemos ante un trabajo lento y aburrido. Temas como Chicago, cuentan con una base rítmica más que interesante y de sonido claro, que construye temas contrastantes: tanto encontramos los clásicos punteos de acústica como alguna guitarra distorsionada y ritmos más propios del rock y el pop (No obstacles). Igualmente, merece la pena remarcar el buen gusto que supone el uso de la sección de cuerdas en temas como Blackbird.


Pero no nos llevemos a engaño. En todo momento estamos ante un disco de autor, e incluso la imagen de su portada, un paisaje seco e invernal, lo refuerza. Así, probablemente sea esta una buena recomendación para los tiempos que corren, fríos no solo por causa del clima.


Escucha "Shapes and Shadows" en Spotify!

miércoles, 9 de febrero de 2011

"La joven Dolores", lo último de Christina Rosenvinge

Christina es veterana pero sus trabajos suenan frescos y vivos como nunca. Tu labio superior, su anterior trabajo, vio la luz en 2008, y los medios pero sobretodo el público lo recibió como agua de Mayo. Algo así sucede con este recién estrenado disco, La joven Dolores, que en esta ocasión está cantado (y contado) íntegramente en castellano. Su título no es casual: el conjunto de canciones está impregnado por un tinte nostálgico, que salta hacia atrás, hacia playas y otros escondites. Hacia historias personales con barcos e islas. Este ambiente se palpa claro en títulos como Jorge y yo.


Y es que la lírica es uno de los puntos fuertes de Rosenvinge. Con influencias declaradamente femeninas como Alejandra Pizarnik o Anne Sexton, las letras tratan múltiples puntos de vista del amor, basándose incluso en historia antigua y mitología para escribirlas, como contaba en esta interesante entrevista. Así, dentro de su estilo lánguido y fundente, este disco sigue presentando letras susurrantes y trabajadas, evocadoras y provocativas.


[youtube]http://www.youtube.com/watch?v=KGl1l6EjqCg[/youtube]


Respecto al ritmo del álbum, se trata de un disco tranquilo y lineal, que da comienzo con una suave Canción del eco y va animándose ligeramente a medida que avanza. Entre ellos se encuentra el single con que ha presentado este álbum, Mi vida bajo el agua, uno de aquellos temas que a la primera escucha parecen adherirse a nuestro córtex para no salir de ahí. Pese a echar de menos algún corte más al estilo incorrecto de Tu boca o Negro cinturón, (por referir alguno de sus temas más recientes) el resultado final de esta joven Dolores es agradable y completo, manteniéndose fiel al estilo de Christina. ¿Y no era sino eso lo que esperábamos?


Escucha "La joven Dolores" en Spotify!