lunes, 29 de enero de 2007

Unánimemente tranquilizados

Ayer se estrenó en Antena 3 un nuevo reality: Unan1mous. Para quien no conozca la mecánica del concurso, se trata de nueve personas encerradas en un búnker, sin relojes ni luz del sol; los cuales habrán de decidir por unanimidad quien se lleva 1.000.000 de euros.
Esto no tendría demasiado interés, de no ser por el detalle de que, los allí reunidos tienen unos perfiles un tanto escabrosos, y es posible etiquetarlos desde el primer momento en que los ves: la atracadora, la arruinada, el puto, el jugador, la puta (que esta no se dedica a ello, pero ya se le ven los aires...), y así sucesivamente. Las normas y proposiciones que va haciendo la organización del concurso contribuyen a ahondar en los pasados de los concursantes, que cada vez van ganando razones para dar el premio como legítimo o ilegítimo al vecino de enfrente.
A todo ello, hay que sumarle los rencores y envidias que se generan,...

En fin, todo ello me hace pensar. Hace poco tiempo he terminado de leer la "Ética para Amador", de Savater. Un libro altamente recomendable, sobretodo por su claridad y estilo. En él, una de las ideas que más me llamó la atención fue la reformulación que se plantea del "haz a los demás lo que quieras que te hagan a tí", por algo así como "todo lo que haces a los demás te lo haces a tí mismo". En resumidas cuentas, la única buena vida posible es la que se vive con los demás, y para ser humano, has de tratar a los demás como tales.
Entonces... todo humano como tal, puede hacer cosas creyendo que son convenientes en su momento, y luego descubrir que no lo son. Es su condición de humano lo que prima. En el caso de Unan1mous, no es así. La condición de la persona que entra allí es ser esclava de su pasado, por más que se tenga asumido o se confiese públicamente que no volvería a obrar así. Tanto en la mesa de debate de dicho programa como los mismos concursantes, si atracaste bancos, serás la atracadora de bancos; si te arruinaste, serás la arruinada...

Pregunta siguiente: ¿es así en realidad esta sociedad nuestra? Igual sí... El caso es que, en el momento que podemos culpar a los demás de sus propias desgracias, y ver cuán desgraciados y desesperados están para someterse a ese tipo de pruebas que despiertan lo peor de cada uno; desde casa, lo veremos en el sofá, y nos quedaremos más tranquilos con nosotros mismos: "Qué suerte tenemos de no ser así... Estos cristianos... que se los coman los leones".

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